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1.-
Saludo.-
La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el
Señor, estén con todos vosotros.
2.-
Monición de entrada.-
Hermanos: En
medio de nuestras alegrías y penas que experimentamos en la prisión,
Jesús nos convoca una semana más, y nosotros acudimos como discípulos
que queremos seguirle. Estamos ante una tarea que no la podemos cumplir
solo con nuestro propio esfuerzo, sino que necesitamos la ayuda de
Cristo. El nos va a recordar en esta celebración que ser cristiano es
irse pareciendo cada vez más a él en obras y palabras. Hoy se nos
recuerda que debemos dejar todo aquello que nos impida seguir a Jesús.
Dispongámonos a celebrar con intensidad esta celebración de la Palabra.
3.-
Acto penitencial.-
Jesucristo el
Señor nos llama a la conversión y nos reconcilia con el Padre; por
tanto, abramos nuestro corazón al arrepentimiento.
- Tú,
que conoces nuestra debilidad. Señor, ten piedad.
- Tú,
que te compadeces de los que se arrepienten. Cristo, ten
piedad.
- Tú, que has venido para anunciar la libertad. Señor, ten
piedad.
4.-
Oración.-
Padre bueno, hoy desde la cárcel te pedimos que nos mires con bondad,
aunque no lo merezcamos; y por la fe que nos has concedido, ayúdanos a
hacer el bien. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
5.-
Evangelio.-
Lc. 14,25-33: “Si alguno quiere venir conmigo”.
6.-
Reflexión.-
En el trasfondo del relato
evangélico de este domingo hemos de contemplar a mucha gente que va
acompañando a Jesús en su camino hacia Jerusalén. Para evitar los
entusiasmos fáciles y superficiales, no duda en ponerles bien claras
las condiciones del seguimiento: hay que “preferirle” a él, “tomar
la cruz” y “renunciar a los bienes”. El cristiano no se define como
una persona que ha optado por una doctrina, una ideología o unos
principios, ni siquiera por un compartimiento ético.
Cristiano es el que sigue a
Jesús prefiriéndole a todo lo demás. Aceptando y llevando su cruz
que es la cruz del amor. Para seguirle se necesita una decisión
personal. Claro que la decisión puede ser tímida y vacilante al
comienzo, pero se irá fortaleciendo en la medida en que se deje
invadir y seducir por el amor de Jesús. Hay que aceptar con alegría
los riesgos y las exigencias que se derivan de este seguimiento.
Dicho seguimiento es una experiencia de cercanía honda con Jesús, un
“estar” copiando continuamente los valores de Jesús en la propia
vida. Por eso ser discípulo de Jesús es una decisión muy seria en la
que hay que sopesar los pros y contras, medir las fuerzas. Antes de
disponerse a ser discípulo de Jesús hay que sentarse a reflexionar,
pues adecuar la propia vida a la de Jesús es un compromiso muy
grande que no puede tomarse a la ligera. Hoy es un buen momento para
pararnos a pensar con seriedad el costo de nuestro seguimiento.
En resumidas cuentas
pensemos que discípulo es aquella persona que se ha encontrado con
Jesús y vive en consecuencia. Preguntémonos:
- ¿Estamos convencidos
de que ésta es la clave sobre la que se construye la vida de un
cristiano?
- ¿Cómo nos estimula esta certeza a dejar todo lo que no está en
consonancia con Jesús y con el Reino para vivir con mayor
esperanza y alegría?
7.-
Oración universal.-
Presentemos
ahora con confianza nuestras oraciones al Padre, diciendo: Escúchanos,
Padre.
- Por
la Iglesia, por todos los que la formamos. Que vivamos con
humildad nuestra fe y pongamos nuestra confianza en el Señor.
Oremos.
- Por
los enfermos, los presos, los pobres, los emigrantes y todos los
que sufren. Oremos.
- Por todos los que queremos seguir a Jesús en nuestra vida. Que
seamos capaces de renunciar a todo aquello que nos aleja del
camino de la fe. Oremos.
-
(Peticiones libres de
los encarcelados).
8.-
Padrenuestro
9.-
Saludo de paz
10.-
Oración de acción de gracias.-
Oración espontánea de los encarcelados.
11.-
Oramos y celebramos.-
El relato
evangélico y la reflexión que hemos hecho sobre él han puesto en
evidencia nuestra incapacidad para seguir a Jesús, nuestras
dificultades para afrontar la dureza del camino que implica el
discipulado. Por eso le pedimos ahora que nos dé coraje y que su
Espíritu remodele nuestra vida.
Como símbolo que puede ayudarnos en nuestra oración, colocamos en
medio del grupo unas pequeñas cruces de madera o de cartulina con la
inicial de cada uno de los participantes.
12.-
Oración final.-
Señor, hoy desde la cárcel te digo que yo quiero ser digno de ti, aunque
para eso haya de cargar cada día con la cruz detrás de ti; y ayudar a
los demás a llevar la suya. Quiero que seas lo primero en mi vida, por
encima de todo, sin que nada ni nadie impida tu primacía absoluta.
JESÚS, AYÚDANOS A SER DISCÍPULOS
TUYOS
Señor
Jesús:
Nosotros
nos contamos entre tus admiradores,
devotos
tuyos que recordamos tus palabras y tu vida,
nos
reunimos para leer tus dichos y hechos,
incluso
nos alimentamos con símbolos de tu vida,
bautizamos
y confirmamos en tu nombre,
bendecimos
nuestro amor con tus palabras.
Hoy,
Cristo nuestro, nos pides que te sigamos, que te imitemos.
Que no nos
quedemos sólo en admiradores, en soñadores de tu proyecto.
Que
optemos por una vida similar a la tuya.
Que
vivamos de tu mismo corazón, de tu mismo espíritu, de tu amor
gratuito.
Que
asumamos los sacrificios que conlleva amar a todos.
Ayúdanos,
Jesús resucitado, a ser discípulos tuyos:
Tú eres
más que modelo,
eres
fuente y principio de vida nueva,
vives con
nosotros,
nos das tu
Espíritu por el que
“nuestras
mentes se han hecho como en fragua en tus entrañas,
y el universo por tus ojos vemos”.
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