Pastoral Penitenciaria Trinitaria

EN LA CÁRCEL NO PIERDO LA FE Y LA ESPERANZA

Magdalena,  es una mujer gitana, mejor dicho como ella misma  se llama: “yo soy quinquiñera”, Tiene  treinta y tres años y se encuentra en el centro penitenciario de Alahurin de la Torre. Es una mujer de mucha alegría y con muchas ganas de vivir. Conversando con ella me cuenta sobre “la vida que pasa en la cárcel”.

 

Maleni me entrega un papel diciéndome:

 

- Padre, aquí está escrito mi testimonio de lo que hoy estoy viviendo en la prisión. Si puede,  publíquelo en Internet para que la gente conozca que aquí en la prisión hay mujeres y madres con muchos sentimientos.

Intento distraer mi mente y tenerla ocupada

Desenvuelvo el papel que me entrega Maleni y leo:

 

Queridos amigos:

 

Les cuento en primer lugar sobre la vida que paso aquí dentro privándome de mi libertad. En segundo lugar, intento distraer mi mente y tenerla ocupada. En tercer lugar, tengo actividades con mis compañeras y algunos chicos de los módulos de hombres. Colaboro en el reparto de comida a mis compañeras. También salimos al gimnasio para mantenernos en forma. Hemos de respetar las normas como por ejemplo no fumar en los pasillos, no sacar ningún objeto del modulo.

 

Los sábados después de hacer la limpieza, tenemos un encuentro con los voluntarios y participamos de  la misa con el capellán. Verdaderamente el  escuchar la palabra del Señor nos ayuda a recapacitar y nos da mucha paz.

 

Hay días que tenemos ganas de bailar, cantar o simplemente dar vueltas por el patio hablando con mis compañeras.

 

¿Cuándo vendrá mi libertad?

 

Llega el domingo, es una mañana alegre porque nos comunicamos y podemos ver a nuestra familia. Nos venimos contentas y alegres. Todas comentamos: “gracias a Dios están todos bien”.

 

Hay una pregunta que todas nos hacemos aquí: ¿Cuándo vendrá mi libertad?. Y yo respondo, “en la mano de Dios estamos”.

 

En medio de estos largos días de prisión, les cuento que yo Maleni nunca pierdo el sentido del humor ni la fe ni la esperanza. Algún día llegará nuestra libertad. Sepan que aquí no hemos nacido y los errores se aprenden a corregirlos aquí. Les cuento que está cárcel te hace pensar para no venir más, gracias a Dios.

 

Un saludo de Magdalena

Interna del modulo de mujeres

Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre

 

Gracias Maleni por tu testimonio sencillo que va a ayudar a muchos a quitarse esos prejuicios falsos que hay en la calle de los presos. Más allá de vuestros delitos y errores cometidos sois personas.  Muchos tras leer tu testimonio sencillo escrito con el corazón desde tu celda descubrirán que todos somos humanos, cometemos errores y tenemos derecho a comenzar una vida nueva.

 

 

Ángel García Rodríguez

Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre

       

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