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En este mes de mayo,
mes dedicado a la madre y a la
Virgen María,
recuerdo desde mi chavolo a
ella,
a la que no me olvida,
a la que un día me dio la vida,
a la que reza para que pronto
salga de aquí.
Al llegar el día de la madre,
te quiero decir a ti querida
madre,
que estos barrotes no impiden
que yo te ame con todo mi
corazón de hijo.
Hoy sentado en el catre de mi
celda,
te recuerdo madre y te digo
que el paso de los años
ha acumulado en mi vida
los cariños y los besos
que desde pequeño me diste.
Acumulo tus consejos y
experiencias,
las lágrimas que viertes,
tus rezos y plegarias,
Todo ello es prueba palpable
de que siempre estás junto a mí.
Ahora desde esta prisión
me doy cuenta que tú has sido
mi mejor consejera, la más
bella,
la más grande y las más
verdadera.
Y es que te confieso que a lo
largo
de estos días de cárcel,
en cada hora y en cada instante,
no dejo de pensar en ti.
Eres lo más grande de mi vida,
lo que me haces vivir.
Por siempre en mi alma te
llevaré.
Es tanto lo que te quiero,
que nunca te olvidaré.
Si, por siempre estarás conmigo.
Recuerda que tu amor de madre
no lo he echado al olvido,
tus caricias, tus besos y
consejos
han sido para mi lo más grande
de mi vida.
Por ello aunque estas rejas no
me dejen
dar un beso y felicitar a la
madre que
más quiero en esta vida, no
dejaré nunca
de adorar a la madre que amo y
quiero.
Y más aún cuándo me ha
demostrado su amor
en cada momento de su vida.
Francisco Javier Dorado. Interno
del modulo num. 2
Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre
Ángel García Rodríguez
Capellán del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre |