Pastoral Penitenciaria Trinitaria

CARTA DE UN PRESO A SU MUJER EN EL DIA DE LOS ENAMORADOS

“Quijote”es el seudónimo de este amigo que hoy está encarcelado en el Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre. El ama con toda su alma a su mujer y a sus hijas. Al visitarle en el modulo me hace entrega de esta carta que acaba de escribir a su mujer con ocasión del día de los enamorados. Me solicita de publicarla en Internet pero bajo un seudónimo. Aquí van esos sentimientos de “Quijote” que son los sentimientos que brotan de muchos hombres y mujeres encarcelados. Ciertamente ellos descubren en la prisión la fuerza del amor para cambar el rumbo de sus vidas.

 

Querida Maite:

 

“Al igual que una flor

necesita del sol,

así el hombre necesita el amor

para hacerse hombre”

 

Al llegar el día de San Valentín, día de los enamorados, no sé como empezar, cómo decirte lo que te quiero y lo que siento por ti desde esta prisión. Pero hoy después de pensar y reflexionar sobre la realidad de nuestras vidas, me he dado cuenta de lo que tuve y de lo que no tengo ahora. Nunca supe apreciar todo cuanto me has dado y de todo lo que tenía, una casa, mis hijas, una familia, tú. ¡Qué error más grande el mío!.

 

No me arrepiento de haberte conocido y querido

 

He pasado aquí en la cárcel  muchas noches eternas sumando un error tras otro, repasando una y otra vez aquello que había hecho mal, para convencerme de que el único culpable fui yo. La culpa fue solo mía. Estoy intentando imaginar como habría transcurrido mi vida junto a ti y a nuestras hijas sin aquel error. ¡Qué diferencia tan grande! Si hay algo de lo cual no me arrepiento es de haberte conocido y querido. Vosotras participáis en mis angustias y anhelos por la libertad. Ello me anima y me da las fuerzas y el aliciente para seguir adelante. Porque lo significáis todo para mí y os llevo grabado a fuego en mi corazón.

 

Escribirte querida Maite no es mi forma de llorar…Escribir es llorar mi impotencia…Escribir es un silencio lleno de palabras mudas, mojada con lágrimas, no lo puedo evitar. Aquí en mi celda junto a mi soledad, solamente os tengo a vosotras en mi mente y alma. Son muchos los recuerdos: tú forma de ser, ese apoyo que me dabas, tu comprensión, tus risas, tu cariño, tu amor….

 

Hoy sufro en la cárcel el daño que te he hecho

 

En mi mente no hay otro deseo que el salir de aquí y reconstruir mi vida junto a ti y a junto a nuestras hijas. Porque la libertad para mí es la vida, una vida junto a vosotras. Siempre he estado muy orgulloso de ti, Maite,  siempre he presumido de la clase de mujer que Dios me ha dado, de la cual cualquier hombre desearía de tener. Tú, fuiste y eres mi gran amor. Sé que te he hecho mucho daño, daño que hoy sufro yo.

 

Maite, quiero estar a tu vera toda una vida entera. Quiero ser de ti esclavo como si de tu carne fuera. Porque si quererte es pecado, pecador seré si amarte es prohibido. Proscrito seré porque prefiero morir por quererte que vivir sin verte otra vez.

 

Pensando en ti desde mi celda, me siento libre

 

Si, es increíble lo mucho que te quiero. Pensando en ti me siento liberado. Tú eres la mujer de mi vida. Gracias por esas hijas que me has dado.

 

Maite, me gustaría que volvieras a confiar en mi, que volvamos a vivir juntos pues esto ha sido lo más bonito que ha podido existir. Quiero que sepas que he pagado y estoy pagando un precio muy caro por nuestra felicidad. Tú, eres uno de mis pilares en mi vida. Mi único anhelo ahora es liberar mi culpa con tu perdón. No hay nada en este mundo que me haya hecho más feliz que tú. Te lo prometo Maite, pongo a Dios como testigo de lo que te escribo. Porque a sabiendas de que en mis pasiones siempre me he dejado el alma, merece la pena de vivirlas, yo las he vivido muchas veces y fue contigo.

 

Maite, la soledad de la cárcel me está golpeando muy duro y quisiera tener tu apoyo para poder sobrellevar este oscuro bache de mi vida.

 

Te quiero y quiero mucho a mis hijas.

 

Quijote.

 

Felicidades en el día de los enamorados a todos vosotros que desde la cárcel tenéis puesto vuestro corazón en esa persona a la que amáis y no podéis olvidar. Que Dios, fuente de vuestro amor os brinde esa fuerza que  necesitáis hoy en la prisión para manteneros firmes en el amor a la persona amada.

 

Ángel García Rodríguez

Capellán del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre

 

       

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