Querida
Maite:
“Al
igual que una flor
necesita
del sol,
así el
hombre necesita el amor
para
hacerse hombre”
Al
llegar el día de San Valentín, día de los enamorados, no sé como
empezar, cómo decirte lo que te quiero y lo que siento por ti desde
esta prisión. Pero hoy después de pensar y reflexionar sobre la
realidad de nuestras vidas, me he dado cuenta de lo que tuve y de lo
que no tengo ahora. Nunca supe apreciar todo cuanto me has dado y de
todo lo que tenía, una casa, mis hijas, una familia, tú. ¡Qué error
más grande el mío!.
No me
arrepiento de haberte conocido y querido
He
pasado aquí en la cárcel muchas noches eternas sumando un error
tras otro, repasando una y otra vez aquello que había hecho mal,
para convencerme de que el único culpable fui yo. La culpa fue solo
mía. Estoy intentando imaginar como habría transcurrido mi vida
junto a ti y a nuestras hijas sin aquel error. ¡Qué diferencia tan
grande! Si hay algo de lo cual no me arrepiento es de haberte
conocido y querido. Vosotras participáis en mis angustias y anhelos
por la libertad. Ello me anima y me da las fuerzas y el aliciente
para seguir adelante. Porque lo significáis todo para mí y os llevo
grabado a fuego en mi corazón.
Escribirte querida Maite no es mi forma de llorar…Escribir es llorar
mi impotencia…Escribir es un silencio lleno de palabras mudas,
mojada con lágrimas, no lo puedo evitar. Aquí en mi celda junto a mi
soledad, solamente os tengo a vosotras en mi mente y alma. Son
muchos los recuerdos: tú forma de ser, ese apoyo que me dabas, tu
comprensión, tus risas, tu cariño, tu amor….
Hoy
sufro en la cárcel el daño que te he hecho
En mi
mente no hay otro deseo que el salir de aquí y reconstruir mi vida
junto a ti y a junto a nuestras hijas. Porque la libertad para mí es
la vida, una vida junto a vosotras. Siempre he estado muy orgulloso
de ti, Maite, siempre he presumido de la clase de mujer que Dios me
ha dado, de la cual cualquier hombre desearía de tener. Tú, fuiste y
eres mi gran amor. Sé que te he hecho mucho daño, daño que hoy sufro
yo.
Maite,
quiero estar a tu vera toda una vida entera. Quiero ser de ti
esclavo como si de tu carne fuera. Porque si quererte es pecado,
pecador seré si amarte es prohibido. Proscrito seré porque prefiero
morir por quererte que vivir sin verte otra vez.
Pensando
en ti desde mi celda, me siento libre
Si, es
increíble lo mucho que te quiero. Pensando en ti me siento liberado.
Tú eres la mujer de mi vida. Gracias por esas hijas que me has dado.
Maite,
me gustaría que volvieras a confiar en mi, que volvamos a vivir
juntos pues esto ha sido lo más bonito que ha podido existir. Quiero
que sepas que he pagado y estoy pagando un precio muy caro por
nuestra felicidad. Tú, eres uno de mis pilares en mi vida. Mi único
anhelo ahora es liberar mi culpa con tu perdón. No hay nada en este
mundo que me haya hecho más feliz que tú. Te lo prometo Maite, pongo
a Dios como testigo de lo que te escribo. Porque a sabiendas de que
en mis pasiones siempre me he dejado el alma, merece la pena de
vivirlas, yo las he vivido muchas veces y fue contigo.
Maite,
la soledad de la cárcel me está golpeando muy duro y quisiera tener
tu apoyo para poder sobrellevar este oscuro bache de mi vida.
Te
quiero y quiero mucho a mis hijas.
Quijote.