Pastoral Penitenciaria Trinitaria

EL PRESO NO ES UN PAPEL SINO UNA PERSONA

Al entrar en el modulo y sentarme junto a un grupo de presos que andan conversando de distintos temas, me dice Marcelino:

- Padre, escúcheme. Llevo más de treinta años en la prisión, me conozco casi todas las cárceles de España y puedo decirle que en todas es la misma cosa. Encerrados y sin libertad… Así no cambiamos. Necesitamos que nos escuchen y que nos ofrezcan trabajo aquí en la prisión. Los presos somos personas con sentimientos y con ganas de trabajar. No nos pueden tratar solo como un papel frío en el que está escrito el informe de toda nuestra vida. Y claro, cuando salimos tenemos que mentir pues si vamos con la verdad, nadie da trabajo a un preso.

Marcelino después de desahogarse hace un silencio y me pregunta:

- Dígame Padre ¿qué se puede hacer para que la sociedad nos perdone y no nos condene?.

Pienso en todo lo que me ha dicho Marcelino. Veo que tiene razón. El como muchos presos nos están gritando desde la cárcel que les perdonemos, que les tratemos como personas.

 

Al final de esta conversación le dije a Marcelino:

- ¡Tranquilo, hombre!. No te amargues y lucha ya desde aquí en la cárcel por tu dignidad de persona. Piensa que fuera de la prisión, la sociedad la formamos personas con sus aciertos y errores. Prepárate para que cuando salgas no caigas tu mismo en lo que hoy críticas.

Y con un “¡gracias Padre!” de parte de Marcelino, acabamos la conversación y nos despedimos.

 

Preguntas para la reflexión:

- ¿Qué piensas de Marcelino? ¿Tiene razón en lo que dice?

 

- ¿Qué puede hacer la sociedad por la reinserción de los presos?

 

- ¿Qué le aconsejarías a Marcelino?

 

Ángel García Rodríguez

Capellán del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre

       

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