Amigas y amigos:
Hoy y por más que por ahora, me encuentre privado de mi libertad, me
doy cuenta que la vida es maravillosa. Que nuestro Dios es justo y
misericordioso con todos nosotros, y que nos brinda su amor en todas
las circunstancias de nuestras vidas, en lo personal y aquí en
prisión esa donde mi fe hacia nuestro creador ha aumentado.
Verdaderamente podría decir que de Él he recibido muchas
bendiciones de una o de otra manera. También me ha dado más
sabiduría para comprender infinidad de cosas que allí afuera en
libertad nunca hubiera aprendido.
¿Cómo darle el verdadero valor a detalles que parecen
insignificativos, como recibir o escribir una carta llena de aprecio
y sinceridad? Aquí también he aprendido con todo el dolor de mi
corazón a darme cuenta de quienes son las verdaderas personas que
nos quieren y que nos aman por lo que somos y no por lo que podamos
ofrecer según las conveniencias de los que están a nuestro
alrededor…
Dentro
de estos fríos muros laten buenos corazones
Aquí dentro de estos fríos muros que no tienen corazón, he sentido
en mi ser lo que es estar en completa soledad y lo que se siente
cuando lloramos por dentro y por fuera al vernos abandonados y en
muchos casos rechazados por el solo hecho de haber cometido un error
y estar aquí en la cárcel. Pero gracias a nuestro Dios, aquí dentro
de estos muros también de una manera o de otra, hay alegrías. Como
la de conocer compañeros con un corazón que no les cabe en el pecho,
que brindan su amistad y lo poco que tienen sin esperar nada a
cambio. Que tienen siempre una sonrisa y unas palabras de ánimos
para el afligido. Yo podría asegurar que dentro de estos fríos muros
hay más corazones buenos, sinceros y humanos que algunos de los que
están en libertad.
Amigas y amigos, estas letras van dedicadas de corazón para todos
ustedes y para todos los voluntarios que vienen a visitarnos, para
brindarnos su afecto y su voz de aliento. También las dedico a los
sacerdotes y pastores que nos divulgan la Palabra de Dios. Ya para
terminar deseo que cada vez que ustedes vean una cárcel, piensen que
allí laten buenos corazones.
Pronto
estaré en libertad para rehacer mi vida
Desde ya, amigas y amigos sepan que en mi tienen un amigo y me
gustaría responderles a cualquier inquietud. Sepan también que con
la voluntad de nuestro Dios, ya pronto estaré en libertad para
rehacer mi vida. Así también podré ayudar a prevenir a quien lo
desee para que no entre en este lugar. Así me lo dicta mi corazón.