Pastoral Penitenciaria Trinitaria

PRONTO ESTARÉ EN LIBERTAD

Luís Enrique Osma Ortiz es un colombiano de 43 años de edad. Él mismo reconoce sus errores y equivocaciones por los que hoy está pagando sus culpas en la cárcel. Dentro de unos días será trasladado del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre al Centro Penitenciario Córdoba II.

- ¡Allí estaré padre Ángel por un tiempo corto hasta que cumpla mi condena!....Aquí le envío esta carta para que la publique en Internet y por si  alguien me quiere escribir a Córdoba - Me dice Enrique al despedirse de mi.

Carta de Luís Enrique desde la cárcel

 

Amigas y amigos:

 

Hoy y por más que por ahora, me encuentre privado de mi libertad, me doy cuenta que la vida es maravillosa. Que nuestro Dios es justo y misericordioso con todos nosotros, y que nos brinda su amor en todas las circunstancias de nuestras vidas, en lo personal y aquí en prisión esa donde mi fe hacia nuestro creador ha aumentado. Verdaderamente podría decir que  de Él he recibido muchas bendiciones de una o de otra manera. También me ha dado más sabiduría para comprender infinidad de cosas que allí afuera en libertad nunca hubiera aprendido.

 

¿Cómo darle el verdadero valor a detalles que parecen insignificativos, como recibir o escribir una carta llena de aprecio y sinceridad? Aquí también he aprendido con todo el dolor de mi corazón a darme cuenta de quienes son las verdaderas personas que nos quieren y que nos aman por lo que somos y no por lo que podamos ofrecer según las conveniencias de los que están a nuestro alrededor…

 

Dentro de estos fríos muros laten buenos corazones

 

Aquí dentro de estos fríos muros que no tienen corazón, he sentido en mi ser lo que es estar en completa soledad y lo que se siente cuando lloramos por dentro y por fuera al vernos abandonados y en muchos casos rechazados por el solo hecho de haber cometido un error y estar aquí en la cárcel. Pero gracias a nuestro Dios, aquí dentro de estos muros también de una manera o de otra, hay alegrías. Como la de conocer compañeros con un corazón que no les cabe en el pecho, que brindan su amistad y lo poco que tienen sin esperar nada a cambio. Que tienen siempre una sonrisa y unas palabras de ánimos para el afligido. Yo podría asegurar que dentro de estos fríos muros hay más corazones buenos, sinceros y humanos que algunos de los que están en libertad.

 

Amigas y amigos, estas letras van dedicadas de corazón para todos ustedes y para todos los voluntarios que vienen a visitarnos, para brindarnos su afecto y su voz de aliento. También las dedico a los sacerdotes y pastores que nos divulgan la Palabra de Dios. Ya para terminar deseo que cada vez que ustedes vean una cárcel, piensen que allí laten buenos corazones.

 

Pronto estaré en libertad para rehacer mi vida

 

Desde ya, amigas y amigos sepan que en mi tienen un amigo y me gustaría responderles a cualquier inquietud. Sepan también que con la voluntad de nuestro Dios, ya pronto estaré en libertad para rehacer  mi vida. Así también podré ayudar a prevenir a quien lo desee para que no entre en este lugar. Así me lo dicta mi corazón.

Luís Enrique Osma Ortiz

 

Como te dije al despedirnos, Enrique, dentro o fuera de la cárcel, intenta vivir esos sentimientos de amistad, servicio y confianza en Dios que ayudan a superar las tentaciones de los errores y delitos.

 

Ángel García Rodríguez

Capellán del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre

 

       

Envíenos su comentario o mensaje a este testimonio rellenando el formulario siguiente o escribiendo a redaccion@trinitarios.net, nosotros se lo haremos llegar

 

Nombre
Correo electrónico
Ciudad
País

Escriba sus comentarios en el espacio siguiente: