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El pasado sábado
diez de mayo por segundo año consecutivo se llevó a cabo en el Centro
Penitenciario de Alahurin de la Torre la representación teatral de la
pasión de Cristo. Más de 50 actores que todos los años representan en el
pueblo malagueño de Rio gordo la vida, pasión y muerte de Jesús, se
dieron cita en la prisión con el fin de compartir esta emotiva
representación con los internos.
Recuerdo como en el
momento de ver a Cristo levantarse en la cruz, muchos presos se
emocionaron y lloraron al descubrir como Jesús hoy les mira desde la
cruz y les invita a levantarse de sus caídas.
Francisco Javier,
interno del modulo 2, pensando en lo que había significado esta
representación escribió las siguientes reflexiones:
Yo me he visto
reflejado en cada una de las escenas de la semana santa
Hoy sábado, víspera
de Pentecostés, aquí en la prisión de Alahurin, hemos tenido la
oportunidad de asistir al salón de actos para ver la representación que
nos traía el pueblo de Riogordo de la Semana Santa, la vida, pasión y
muerte de Jesucristo.
Después de
contemplar esta maravillosa representación, ante todo quiero agradecer
mi gratitud y satisfacción a todas las personas que han colaborado con
esta iniciativa. Ellos han hecho posible traernos a este grupo de
personas de modo desinteresado. Gracias a ellos me han hecho revivir y
tener sensaciones y emociones. Además de hacerme pensar y reflexionar,
yo me he visto reflejado en cada una de sus escenas de la semana santa.
En primer lugar os
diré que por un momento, me sentí libre de esta prisión. También me veía
en esa montaña con nuestro Señor Jesucristo, escogiendo a sus apóstoles.
Me sentí protegido y envuelto en cuerpo y alma por la luz del Espíritu
Santo.
Y ¿qué decir de la
curación del ciego?, fue algo extraordinario. Ahí me vi reflejado como
él. Me acordé de esa vida gris y oscura que había llevado antes de
entrar en prisión. Pero también pensaba que Jesús estaba en ese momento
conmigo. Que estaba ahí para abrir mis ojos y ver la luz, su luz, la luz
del mundo…
Contemplando esa
cruz me sentía un hombre nuevo y libre
Luego recuerdo esa
maravillosa entrada triunfal en Jerusalén. Yo, Paco, ahí me vi envuelto
entre la muchedumbre con una palmera en la mano aclamando su nombre a
los cuatro vientos. ¡Hosanna, Jesús, Jesús, Hosanna! Bendito el que
viene en nombre del Señor, el Rey de Israel.
Recuerdo que el
tiempo pasaba rápido y en ningún momento quería que acabaran estas
emotivas escenas. Eran maravillosas. Me sentía libre. Si, libre. Pero al
mismo tiempo me veía culpable de ver a Jesús ante Poncio Pilatos. Ahí me
di cuenta que fuimos nosotros los que lo condenamos.
La escena que más
me impresionó fue la de la crucifixión. Recuerdo que cuando vi a ese
gran actor interpretando a Jesús cargando con la cruz en hombros por el
escenario, me sentí muy culpable. Si amigos, culpable de esa cruz que
tuvo que soportar y todo lo que tuvo que sufrir por todos nosotros. Más
me hizo de estar crucificado con él. También al ver como lo levantaba
inclinándolo junto a su cruz, yo también me sentí levantado dejando
atrás esa vida de cautiverio que llevaba antes del llegar a la prisión.
Realmente contemplando esa cruz me sentía un hombre nuevo lleno de amor,
de ilusión, de esperanza y de fe.
Ahí me di cuenta
que el Señor ha cogido en sus manos lo poco que le quedaba de vida. Ha
cogido su pesado corazón y lentamente ha levantado su vida, ha levantado
el pecado del mundo. Lo ha entregado todo y en un grito dijo: “Padre, en
tus manos encomiendo mi espíritu”.
Otra de las escenas
que me hicieron pensar fue cuando la Virgen María, su madre, lo recibe
en sus brazos. Ahí me emocioné y me cayó alquna que otra lagrima. Les
confieso que por un momento me sentí como el hijo prodigo y pensé en mi
querida madre. Esa madre que me espera con los brazos abiertos. Ahí está
ella que viene a visitarme a la prisión porque me ama como carne de su
carne. En aquel momento no me pude contener y lloré. Si, lloré de
tristeza y de felicidad.
Gracias amigos de
Riogordo por transmitirnos vida y esperanza
Amigos de Riogordo,
gracias de nuevo por todo cuanto hacéis por nosotros los presos. Gracias
por habernos transmitido a través de esta representación que aún existe
la vida, que hay amor dentro y fuera de estos muros. Y sobre todo
gracias porque vosotros me habéis recordado que hay un Cristo que me ama
y también hay unos seres queridos que nos están esperando con los brazos
abiertos.
Francisco Javier
Dorado. Interno del modulo num. 2.
Centro
Penitenciario de Alahurin de la Torre
Gracias a ti Paco
por compartir con todos los amigos de trinitarios net. tus reflexiones
que nos motivan y nos llevan a ver signos de vida, de fe, de amor, de
esperanza y de libertad tras esos muros de la cárcel.
Ángel García Rodríguez
Capellán del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre
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