María, Dulce nombre de María, mujer luchadora,
madre de sus hijos, de un corazón grande y sensible,
fiel
y generoso, ejemplo de entrega y generosidad.
Pero
ante todo te quiero decir, mamá,
que
tú lo eres todo para mí.
Te
quiero y siempre te querré
Eres
mi vida porque yo formo parte de tu ser.
Por
todo esto, tu cariño agradecer quiero
por
todo cuanto me has aportado.
Dejaré de ser el prisionero que vivía atormentado.
Tu
cariño me da la fuerza para seguir luchando.
En
mí, hoy en la prisión ya no habita la tristeza pues tú de mí la
has desechado
Solo
con tu espíritu me siento afortunado
porque tu cariño me da la vida
que
la pena me está quitando por culpa de estos barrotes.
Ya
no voy a la deriva, tú eres el timón de mi barco
porque así lo quiso el destino
Le
pido a Dios que cuide tus pasos.
No
llores por mi, madre,
pronto saldré de aquí y te tendré de nuevo en mis brazos.
Te
quiero y te venero y por siempre estaré a tu vera
por
ser el bien más apreciado que jamás un hijo tuviera,
porque nunca dejaré de adorar a la madre que amo
y
quiero y más aún cuando me está demostrando su
amor
en los momentos difíciles.
Todo
esto es justo lo que encontré en ti Madre.
Gracias por amarme y perdonarme.
Tu
hijo que te quiere y no te olvida.
Francisco Javier Dorado Rodríguez