Pastoral Penitenciaria Trinitaria

NO PODRÉ ESTAR EN LA PRIMERA COMUNIÓN   DE MI HIJO

        Llega el mes de mayo…Es el mes de las flores, mes de la madre y mes de primeras comuniones. Mientras me acerco al modulo de mujeres pienso: ¡cuantas madres  en la cárcel pasaran tristes y llorosas el día de la madre!. ¡Cuantas de ellas no podrán estar al lado de su hijo el día de su primera comunión!.

 

       Saludo a la funcionaria y me abre la puerta del modulo. Se acerca una mujer de unos treinta y cinco años con un rostro lleno de pena  y me dice:

- Quiero hablar con usted.

        Le pregunto:

- ¿Cómo te llamas?. ¿Qué te ocurre mujer?. Tienes una cara muy triste.

 

- Me llamo Rosa y estoy triste,  porque el segundo domingo de mayo mi hijo hará la primera comunión y no podré acompañarle. ¡Cuánto daría por estar ese día en la iglesia y comulgar junto a mi hijo!. Usted ¿no puede hacer nada para que me den permiso para salir a la primera comunión de mi hijo?.

 

- No, Rosa, bien sabes tú que los permisos solo se dan por razones de muerte de familiares – le respondo.

       Pero Rosa, como toda madre, tiene su corazón y su mirada puesta en su hijo Alberto. Comienza a hablarme de lo guapo que va a ir con su traje de primera comunión, de la fiesta que le ha preparado su familia y de lo contento que estará Alberto.

- Ese día estará toda mi familia menos yo. Y todo por la estupidez de haber querido ganar un poco de dinero con la droga.

       Rosa queda callada y comienza a llorar. Con  lágrimas en sus ojos repite y  repite:

- ¡Quiero estar en la primera comunión de mi Alberto! ¡Quiero estar! ¡Quiero estar!.

      En esos momentos pienso: Rosa tiene razón y como madre tiene derecho a estar en la primera comunión pero es imposible que le den permiso. Sólo me quedó decirle:

- Rosa, sé fuerte. Hazlo por tu hijo que no te quiere ver triste. El sábado celebraremos la misa aquí y nos uniremos espiritualmente a tu hijo Alberto. Reza por él para que Cristo le hago un buen cristiano.

      Tras este rato de escucha, Rosa se ha tranquilizado, sonríe y dice:

- Gracias padre por escucharme y comprenderme

 

Preguntas para reflexionar:

1.- ¿Por qué Rosa esta apenada en la cárcel?.

 

 2.- ¿Qué sentimientos tiene Rosa desde la prisión hacia su hijo Alberto?.

 

 3.- ¿Qué le aconsejarías?.

       

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