Pastoral Penitenciaria Trinitaria

EL ALCOHOL ME HA TRAÍDO A LA CÁRCEL

          Juan Luís es un hombre  de unos cincuenta años pero tiene la apariencia de un hombre anciano y cansado. Me siento junto a él en uno de los bancos del patio y conversando me dice:

- Ahora aquí en la cárcel me doy cuenta, que he jodido bien mi vida y la de mi familia por culpa de la bebida. Me pregunto ¿qué ejemplo podré darle a mis hijos?.

 

- ¿Cómo es eso Juan Luís? ¿Por qué estás aquí?.

         Juan Luís hace silencio, con la mirada puesta en el infinito, piensa un poco y me dice:

- Todo comenzó como siempre por haber bebido demasiado…Me emborraché, perdí el conocimiento y comencé a pelearme en el bar. Aquella primera vez me perdonaron. Pero seguí bebiendo y ya borracho como una cuba hice más tonterías como robar y pegar a un vecino…Y ahí el juez me agarró en seco y me dijo: “Ahora pagaras tus delitos y tonterías”.

          Juan Luís piensa ahora en su familia, en su mujer, en sus hijos, en las tonterías que ha hecho, en el futuro que le viene encima. La cárcel le ha hecho tomar conciencia de que tiene que cambiar y me comenta:

 

- La culpa de todo la tiene ese maldito alcohol que ha arruinado mi vida. Ya sólo me quedan tres meses para salir de la prisión y le prometo padre que no voy a volver a tomar más.

 

Preguntas para la reflexión:

1.- ¿Qué es lo que a Juan Luís le pesa más en la cárcel?.

 

2.- ¿Qué compromisos quiere asumir Juan Luís desde la cárcel? ¿Podrá realizarlos?.

 

3.- ¿Qué le aconsejarías a Juan Luís?.

       

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