Pastoral Penitenciaria Trinitaria

REFLEXIÓN PERSONAL DE UN RECLUSO (1)

Primera Parte de la entrevista con Juan

Juan es un malagueño que tras haber cumplido su pena por errores de la vida en el Centro Penitenciario de Albolote en  Granada nos envía a la Pastoral Penitenciaria de Málaga su testimonio en el que comparte sus alegrías y penas en la cárcel. El mismo escribe:

 

No escribo con rencor o revancha sino con corazón y reflexión

- “El contenido de mi intervención no esta pensado ni escrito con rabia, odio o ira; tampoco con rencor o revancha, solo con el corazón y la reflexión tranquila y serena de una persona que ha tenido mucha suerte en el tiempo que ha estado interno en un Centro  Penitenciario, y desde la propia vivencia y observación ha sacado unas conclusiones, que erróneas o acertadas no tratan de herir ni culpar a nadie”.

Juan quiere dar sus aportes para la tarea de la humanización del mundo de las cárceles y así me comenta:

- Me tienes a tu entera disposición, y si mi humilde aportación sirve para mejorar algo, aunque sea un poquito, este difícil mundo penitenciario, donde sobre todo falta mucho amor, comprensión y humanidad. El amor ya lo ponéis vosotros, la Pastoral Penitenciaria, voluntarios, capellanes, frailes, ONG´s, etc... La comprensión y la humanidad deben de ponerla la Administración Penitenciaria, la sociedad y nosotros, los propios internos.

Después de esta breve presentación conversemos directamente con Juan.

 

1) Después de tu experiencia en la cárcel... ¿cómo definirías la cárcel?

Después de mi experiencia en la cárcel, lo primero que se me ocurre decir, porque es obvio, es que no es agradable pasar por una experiencia como esa.

 

Los primeros meses lo pasas muy mal, se te hacen muy largos y muy duros, sobre todo:

 

...el verte metido en cuestión de horas en un sitio desconocido y hostil;

 

...el verte tan limitado en tu espacio vital, e intimidad;

 

…la angustia del encierro, celdas, rejas, muros,  sobre todo a los que sufrimos algún tipo de fobia;

 

...el verte condicionado de repente por  unas  normas  muy  severas  y muy diferentes a las  que normalmente  vives  en  tu  vida normal en libertad.

 

Porque el verte privado de la libertad  social  no  con lleva  solo  el  alejamiento de  tus seres queridos, sino mucho más…, el que pensarán:

 

...TUS VECINOS,...TUS CONOCIDOS,...ALGUNOS DE LOS QUE TU CREÍAS AMIGOS, ETC…

 

También te molesta mucho la acusación fácil de la gente:

¡ALGO MALO HABRÁ HECHO PARA ESTAR EN LA CÁRCEL!,…

 

Y en la gran mayoría de los casos es posible que tengan razón, pero como dijo Jesucristo: “El que esté libre de culpa, que tire la primera piedra”.

 

PERO LO QUE PEOR SOPORTAS es el que tu familia sea señalada por la calle y acusada como si también hubiera cometido  un delito.

 

¡ESO ES INJUSTO!

 

PARA ESO YA ESTÁS TÚ EN PRISIÓN PAGANDO TU DELITO.

2) Dicen que la cárcel es una especie de "selva" donde sólo sobrevive el más fuerte. Qué hay de verdad en ello? ¿Cómo se sobrevive en la cárcel?

Esto no es del todo cierto, allí pasa como en todas partes, hay efectivamente roces, incluso peleas, no se puede olvidar que allí dentro se vive en una situación de relación muy tensa, personas muy diferentes y desconocidas, obligadas a convivir tantas horas juntos y en unos espacios muy cerrados  y muy reducidos.

 

Se pueden dar casos aislados de abusos y donde impere la Ley del más fuerte,

 

Pero eso ocurre también en las pandillas callejeras, pero por lo general depende de ti mismo, de como te comportes tú, de como quieres cumplir tu condena, que quieres hacer o que quieres buscar allí dentro, con quién te quieres juntar, etc.…

 

En definitiva, EN UNA PRISIÓN  hay de todo como en la calle, no olvidemos que la cárcel es un reflejo de la calle, en un porcentaje pequeño, pero una representación al fin y al cabo de las personas que conformamos la sociedad en que vivimos.

3) ¿Qué injusticias se cometen asiduamente dentro de la cárcel?

Por desgracia, muchas, más de las normales y deseadas; la entrada en prisión de cualquier persona que viva en un país democrático por un delito cometido, ES EN PRINCIPIO, SOLO PARA LA PRIVACIÓN DE LIBERTAD SOCIAL, Y EN MUCHOS CASOS (CASI TODOS) EL NO PODER EJERCER EL DERECHO DE SUFRAGIO UNIVERSAL,  pero la realidad es otra:

 

...hay privación de intimidad en las celdas ya que son compartidas, con water y ducha a la  vista de todos;

 

...hay privación de la libertad de expresión, siempre estás con miedo a decir algo que no  les guste por miedo a las represalias;

 

…las comunicaciones con el exterior, ya de por si complicadas, pocas y cortas, ahora se han endurecido más con la necesidad de tener que justificar con comprobantes o recibos los teléfonos a los que llamas, siendo la mayoría de ellos móviles de recarga (es la moda), por lo que te reduce en un porcentaje muy elevado a las personas que quieres y puedes llamar, ya que no los vas a obligar a tener teléfono con contrato;

 

…las conducciones o traslados de cárceles son a todas luces inhumanas y en unas condiciones que atentan contra los derechos humanos; el espacio disponible, limpieza e higiene, la forma de tener programados los trayectos son totalmente ilógicos, lo que conlleva una cantidad de horas innecesarias dentro del autobús, rodeos, paradas en varias cárceles, y durante estas, estás en el módulo de ingresos en un primer grado,

 

...la asistencia sanitaria es muy deficiente, y está muy descuidada…

 

…y para terminar con esta pregunta:

 

ES UNA PENA QUE CON EL MONTÓN DE MILLONES QUE SE GASTA LA ADMINISTRACIÓN PENITENCIARIA EN COMIDA,   ESTA ESTÁ TAN MAL COCINADA, QUE SE TIRA DIARIAMENTE MÁS DEL 50% A LA BASURA; ES UNA VERDADERA PENA...

4) ¿La cárcel rehabilita, ayuda a reinsertar en la sociedad?

La rehabilitación, si procede, tiene que empezar por ti mismo, desde la reflexión y la humildad y poner tus propios medios.

 

La población reclusa española es muy superior a la de la media europea, las cárceles están masificadas, no hay personal suficiente para que funcionen los talleres ocupacionales, los educadores están desbordados, NI HAY SUFICIENTES, las trabajadoras sociales igual; la gran mayoría de los internos son casi desconocidos para ellos.

 

Tampoco hay posibilidad de ponerles a los internos un (P.I.T.) plan individual de tratamiento y después hacerles el pertinente seguimiento.

 

El porcentaje de funcionarios destinados a control y seguridad es de los internos es desproporcionado con respecto al de psicólogos, educadores, profesores, trabajadores sociales, etc.… Hay que darle mucha importancia a la relación funcionario-preso.

 

Juan tiene muchas más cosas que contarnos de su experiencia en la cárcel. Agradecemos esta primera parte de su testimonio y seguiremos conversando con él la próxima semana.

 

 

Juan Lara Ruiz                                       Ángel García Rodríguez

Ex – recluso en Granada                                                    (O.SS.T)

 

 

Preguntas para la reflexión:

 

1.- ¿Qué opinas de las reflexiones de Juan?

 

2.- ¿Crees que es posible la reinserción de los encarcelados?

 

3.-¿Qué le dirías a Juan?

       

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