Pastoral Penitenciaria Trinitaria

LA CALLE ES MUY DURA

        Me acerco a Santiago…Lo veo triste y decaído. Le pegunto: “¿Qué te ocurre Santiago, tienes mala cara?” Me responde: “Ya llevo dos años aquí  y estoy harto, aburrido y cansado de la cárcel”. Le animo diciéndole que pronto va a salir y va a poder estar con su familia. Con una sonrisa irónica me dice:

- “Mis padres no perdonan todo el mal que les he causado. Hace años que me echaron de la casa y me prohibieron que durmiera en mi casa. He tenido que dormir muchas noches en coches abandonados en la calle. He pasado hambre, me aficioné a las drogas y para conseguir la pasta tuve que robar”.

        Santiago baja la cabeza, hace silencio. Y tras un rato en donde ese silencio entre nosotros hablaba, Luís me mira a la cara y me dice:

- “Padre, usted no comprende, vivir solo en la calle sin una cama y sin nada que llevarse a la boca es muy duro y lleva a uno a hacer muchas tonterías de las que después se arrepiente. Al salir de aquí quisiera ira a una casa de acogida para no volver a la calle y cometer de nuevo errores y delitos”.

        Le indico a Santiago que puede ir a la casa de Acogida de Prolibertas en Antequera o a la casa de Acogida de Málaga. Santiago toma nota y al fin con una sonrisa me dice: “Gracias Padre por escucharme y ayudarme”.

  

Preguntas para reflexionar:

1.- ¿Qué experiencia de la vida y de la familia tiene Santiago?

 

2.- ¿Qué crees que ha llevado a Santiago a decir que la calle es muy dura?

 

3.- ¿Qué le aconsejarías?

       

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