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En esta semana seguimos
compartiendo testimonios desde las cárceles de Madagascar.
El P. Basilio Vallejo es un
misionero trinitario, leonés, de 48 años de edad que lleva 20 años en
Madagascar. Hace unas semanas me encontré con él en Córdoba en donde
andaba realizando la Campaña y colecta misionera a favor de los
proyectos y obras que los Trinitarios llevamos en Madagascar.
Tras leer el evangelio de ese
domingo en el que Jesús señalaba: “Dios es un Dios de vivos”, Basilio
tras presentarse como misionero partió de este pensamiento evangélico y
señaló: “Ser testigos del Dios de los vivos significa para nosotros hoy
en Madagascar, trabajar y luchar día a día contra la pobreza y miseria
en la que viven muchos malgaches”.
Continuó señalando este buen
misionero:
- La
obra más necesitada y en la que estamos inmersos la mayoría de los
trinitarios en Madagascar es la cárcel. En nuestras diócesis
atendemos humana y religiosamente 8 cárceles en donde los presos se
encuentran hacinados, pasan hambre e incluso algunos mueren por
falta de alimentos. Gracias a la ayuda de estas colectas y al apoyo
de varias ONGs, los Trinitarios podemos ofrecer una ayuda para
alimentación y salud a los presos.
El mismo P. Basilio ya nos
compartía el año pasado en el Boletín misionero “Misiones Trinitarias”
una carta en la que expresaba esa cruda situación de las cárceles en
Madagascar:
-“Aquí
la situación de la cárcel de Maintirano va empeorando; el gobierno
ha estado tres meses sin dar comida a los internos. Ya han muerto
más de 15 personas en lo que va de año a causa del hambre. Nosotros,
los trinitarios damos una comida a mediodía cuatro veces por semana,
el resto lo debería hacer el gobierno, pero no lo cumple. Nosotros
no podemos hacer más….”.
Al final de este encuentro que
tuve con Basilio, él recordaba esos hombres y mujeres presos en las
cárceles de Madagascar y me compartía lo siguiente:
- “Es
penoso contemplar esos rostros de hombres delgados que ya solo les
queda los huesos. Yo mismo he visto a varios morir de hambre. La
comida que les ofrece la cárcel es poca y no llega para todos”.
Este es el testimonio vivo de
Basilio, un misionero trinitario que está cerca de los que sufren y
pasan hambre de pan y de justicia en las cárceles de Madagascar.
Ángel García Rodríguez
Preguntas para el diálogo y la
reflexión:
1.- ¿Qué sentimientos
despierta en ti el testimonio de este misionero?
2.- ¿Cómo podemos ayudar y
solidarizarnos con los presos de Madagascar?
3.- ¿Qué le dirías al P. Basilio, misionero trinitario?
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