Pastoral Penitenciaria Trinitaria

ESTOY TRISTE PORQUE MI ESPOSA SEGUIRÁ EN LA CÁRCEL

Miguel Ángel y Andrea son un matrimonio latinoamericano que tienen tres hijos. Para darles un mejor futuro, Miguel Ángel vino a España hace seis años. Hasta que arregló sus papeles, no tenía trabajo fijo, haciendo como todos los emigrantes “un poco de todo”. Unos amigos narcotraficantes le ofrecieron traer a Málaga un paquete de droga. Él al principio dudo pero los cinco mil euros que le ofrecieron le tentaron y al final lo aceptó. El me comentaba:

- “Todo sea por el bien y el futuro de mis hijos”.

Pero la policía detuvo a Miguel Ángel con la droga,  y  hoy está en la cárcel cumpliendo por un delito contra la salud pública. Ya lleva tres años de condena y solo le quedan seis meses para salir de la cárcel.

Andrea, su mujer, llegó a España hace nueve meses…También le tentaron para llevar un paquete de drogas… Ella nos comenta:

- Dudé mucho porque ya tenía mi esposo en la cárcel y no quería acabar con él. Pero no tenía nada en España, necesitaba dinero para alquilar un piso, para comer, para enviar a mis hijos y a mis padres a Perú. Y al final me arriesgué y acepté la pasta.

Por otra parte, Miguel Ángel me comenta:

- Le cuento padre que por un lado estoy contento y por otro estoy triste. Estoy contento porque dentro de seis meses cumpliré mi pena y saldré de la cárcel. Pero también estoy triste porque mi mujer, Andrea, seguirá aquí en la prisión. Estoy ya contando los días para salir a la calle y poder trabajar honradamente y así poder pagar un buen abogado para que pronto salga Andrea. También me da mucha pena pensar en mis hijos que por culpa de nuestros errores han tenido que hacerse cargo de ellos mis padres que ya son mayores.

 

Preguntas para la reflexión:

1.- ¿Cuales son los sentimientos de Miguel Ángel y Andrea en la cárcel?.

2.- ¿Crees que la pobreza y las necesidades materiales justifican meterse en el negocio de las drogas?.

3.- ¿Qué le aconsejarías a este matrimonio?.

       

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