Pastoral Penitenciaria Trinitaria

TAMBIÉN ES NAVIDAD EN LA CÁRCEL

A pocos días de celebrar la Navidad, Javier y Laura, dos encarcelados que pasarán la Navidad en la prisión, lejos del cariño familiar nos recuerdan que también en la cárcel es Navidad. Que también allá en medio de la estrechez de sus celdas nace el Hijo de Dios.

 

 Para nosotros también es Navidad   (Javier - Interno)

 

Javier sentado en la cama de su celda nos ha enviado este poema escrito de puño y letra por él mismo.

 

Por la calle se cantan

los villancicos.

En las celdas se sienten

nuestros quejidos.

 

Se habla de amores y

de paz y esperanza,

familias unidas, abrazos

y besos, bienventuranzas.

 

Por la calle se cantan

los villancicos.

En las celdas se sienten

nuestros quejidos.

 

Que la Noche Buena nos traiga

Esperanza,

que sueñe despierto,

que el Niño Divino

me ayude en mi andanza.

 

Que en las celdas se canten

los villancicos,

que en la calle se sientan

nuestros quejidos. 

 

Navidad es el niño recién nacido que abraza a su madre en la cárcel

 

Mientras recuerdo ahora a Laura, esa joven madre con su hijo en la cárcel, pienso que en esta Navidad muchas mujeres encarceladas darán a luz a su hijo. Pasarán la Navidad entre rejas y se preguntaran: ¿Por qué su hijo tiene que estar en la cárcel? ¿No habrá otros medios para humanizar esa relación intima entre madre e hijo?.

 

En estos momentos mientras veo a la gente por la calle corriendo por comprar comida, regalos y juguetes, me acuerdo de Laura, esa madre con la que me encontré hace unas semanas en la prisión.

 

A la entrada del modulo de mujeres me encuentro con ella que aprieta entre sus brazos  a su hijito recién nacido.

 

- ¿Cómo se llama el niño? - Le pregunto.

 

- Carlos. Nació hace quince días – me responde.

 

- ¿Estás contenta con tu hijo? – Le pregunto.

 

- Si, padreme responde- Pero me hubiera gustado haber estado libre y que mi hijo no hubiera conocido la cárcel. Pero con todo, le digo que esto es lo más maravilloso que me ha ocurrido en la vida. Carlitos ha sido un verdadero regalo de Dios. Miro a mi hijo y ahí me doy cuenta de las tonterías que he hecho, del paquete de droga que no tuve que aceptar. Hoy le confieso, padre, que este hijo mío que hoy me mira, me está pidiendo que cambie, que sea buena, que él me necesita.

Laura sonríe sin quitar la mirada sobre el hijo que aprieta sobre su pecho. Contemplando a esta joven madre, comprendo lo que realmente es una madre. Ciertamente,  Laura ahora no piensa en la cárcel sino en su hijo. El amor de madre en estos momentos  le hace olvidar de que está en la cárcel.

 

Le doy un beso en la frente a Carlitos. El abre sus ojos, me regala una sonrisa y le doy la bendición sobre su frente: “Sé un buen hombre y un buen hijo de Dios”.

 

Ahora si puedo decir que:

 

Navidad es vida, es amor, es cercanía.

Navidad es libertad sin cadenas y sin puertas que se abren y se cierran.

Navidad es esta madre que abraza a su hijo.

Navidad es Jesús que sigue naciendo entre  los marginados de la sociedad.

Navidad es el Niño Dios que crece en el hijo de  Laura.

 

¡FELIZ NAVIDAD!

- A todos vosotros amigos y amigas que por equivocaciones de la vida pasareis la Navidad en la cárcel.

 

- A vosotros voluntarios de Pastoral Penitenciaria que buscáis el rostro de Cristo entre los internos de la prisión.

 

- A vosotros familiares y amigos de los internos que anheláis la libertad de vuestros seres queridos.

 

A todos los que seguid  de cerca esta página de Pastoral Penitenciaria.

 

Que paséis una Feliz Navidad con Jesús, fuente de amor, de  paz,  justicia y  libertad. El vernos libres de ataduras es la Esperanza que a todos nos trae Jesús.

 

Vuestro amigo.

 

P. Ángel García Rodríguez

Capellán del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre

 

       

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