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A Francisco
Javier, Paco para los amigos, ya le conocéis. El hace unas semanas nos
compartió una carta a su madre desde la cárcel. El ahora nos envía un
poema al Niño Jesús deseándonos a toda una Feliz Navidad.
¡OH Niño
Jesús!
Me dicen que
tú naces en Navidad
en todos los
corazones del mundo.
Pero mi
corazón está triste y sólo en la cárcel.
No puedo decir
Feliz Navidad
detrás de
estas puertas que se cierran
y te quitan la
libertad.
Niño Jesús,
sentado la cama de mi celda
contemplo tu
rostro dulce de niño
y mi mente
vuela hacía mis seres queridos.
En esta
Navidad me acordaré mucho
de mi familia
que me ama y me perdona.
Recordaré la
sonrisa de mi mujer,
el abrazo de
mi hijo
y la mirada
tierna de mi madre.
Pero sobre
todo recordaré
tantas
navidades vividas
en el calor de
la familia sin cárcel y sin rejas.
Jesús, detrás
de estos fríos barrotes de la prisión,
levanto mi
mirada al cielo y te digo:
Tú, eres lo
que siempre había soñado,
mi fiel y
dulce compañero.
Dentro de ti,
sé que estoy.
Tú eres el que
me da fuerzas aquí en la prisión
y me fortalece
para seguir luchando día a día.
Eres tú, el
que a veces te veo y contemplo,
otras veces te
noto y hasta te siento,
aunque muchas
veces no te veo,
pero sé que
siempre estás ahí…
Porque
pensando en ti,
no pierdo la
alegría de vivir,
y de estar
desolado,
sino
acompañado de tu Espíritu y amistad.
porque no creo
en más infierno que tu ausencia,
vivir sin ti
lo rechazo.
Porque siempre
quiero estar a tu vera.
Te quiero y te
venero,
por ser el
bien más apreciado,
que jamás un
amigo tuviera.
Sólo en ti he
encontrado la libertad verdadera.
en el caminar
de mi vida.
Tú conoces mis
alegrías y tristezas.
Eres tú el que
protagonizas mis sueños de libertad
aquí entre los
barrotes de esta fría cárcel.
Hoy, aquí en
mi estrecha celda
cierro mis
ojos para no mirar al más allá,
para no
presenciar tantos sueños rotos,
que me hacen
pensar.
Por eso no los
quiero abrir,
porque se
ponen llorosos,
al contemplar
tinieblas de pena,
por los
hombres que claman por su libertad.
Porque soy un
pobre preso,
pero aún
disfruto de mi libertad,
esa libertad
que llevo por dentro
y es pensar en
ti
y en los seres
que me quieren.
Permíteme que
tu paz y amor
llenen mi
corazón en estos días de Navidad
y te ruego que
desalojes de él,
la ira, el
odio y el enojo
porque el
mayor misterio de la vida
es la ley del
amor.
Eres mi
ejemplo a seguir.
Desde mi celda
os deseo los frutos del Espíritu Navideño: amor, paz, paciencia, salud,
alegría, bondad y felicidad.
¡Feliz Navidad!
Vuestro amigo
Paco
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