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Desgraciadamente
vivimos en una sociedad que fácilmente nos cataloga en buenos y malos,
en pobres y ricos, triunfadores y fracasados. Y en esa lógica a los
malos, a los fracasados e incluso a los pobres los colocamos en la cárcel.
Pero hay que cruzar de vez en cuando los muros de una prisión para
descubrir que ese principio es falso y que la cárcel es el reflejo de
lo que se vive en la calle.
Así, José Vicente, uno
de los 12 jóvenes que ha participado en el campo de trabajo organizado por los Trinitarios en el Centro Penitenciario de
Alahurin de la Torre nos lo atestiguaba:
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Para mi la experiencia de acercarme a los internos en esta
semana me ha ayudado a cercarme
al dolor, sufrimiento, alegrías y esperanzas de muchos hombres y
mujeres encarcelados. Ciertamente he descubierto que aquí en la prisión
hay vida y esperanza.
Por
otra parte Sonia, profesora del colegio Sima. Trinidad de Valdepeñas,
en la entrevista que el interno Ricardo le ha hecho en la radio, ella
con el corazón en la mano decía por los micrófonos.
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Ha sido la primera vez en mi vida que he entrado en una prisión.
Les confieso amigos que cuando por primera vez vi abrir y cerrar
tantas puertas, me recordó esa sensación
de cuando uno sube en la montaña rusa. Son muchas sensaciones y
sentimientos los que subían y bajaban en mi interior. Ahora tras
compartir con vosotros esta semana, os confieso que estoy muy
tranquila y feliz de haber descubierto nuevos amigos aquí en la prisión.
Gracias amigos por participar en las actividades del campo de trabajo
y sobre todo gracias por vuestro cariño y amistad.
Tras
la celebración de la Palabra, la entrega de cruces y las palabras de
agradecimiento de los internos se clausuró el campo de trabajo en donde
os puedo confesar que a varias jóvenes de 18 y 20 años vi llorar al
escuchar el testimonio de los internos. Eran lágrimas de emoción y
tristeza que rodaban por sus mejillas. Una de ellas me comentaba.
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“Padre, estos son problemas, tragedias, vidas rotas y no las
tonterías por las que muchas veces pasamos nosotros los jóvenes.
Ahora comprendo que la vida es lucha y que nadie es bueno o malo,
triunfador o fracasado. Estos amigos me
han hecho ver que también aquí en la cárcel hay vida, esperanza,
alegría y libertad”.
Preguntas
para el dialogo y la reflexión:
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¿Qué imagen tienes tú del mundo de la cárcel?
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¿Crees que hay vida, esperanza y libertad tras las rejas de una prisión?
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¿Crees que merece la pena participar en los campos de trabajo de la cárcel?
Ángel
García Rodríguez
Capellán
del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre
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