Pastoral Penitenciaria Trinitaria

Entrevista a Fátima Linares Ordóñez, voluntaria del Centro Penitenciario de Albolote (Granada)

De la revista semanal "Fiesta" de la Diócesis de Granada y Guadix-Baza

 

1.- Nombre ¿Profesión? ¿Casada? ¿Con hijos?

 

Fátima Linares Ordóñez. Becaria de Investigación. Soltera. Sin hijos.

 

2.- ¿Qué es usted para esas personas a las que intenta ayudar?

 

Creo que simplemente somos personas amigas y de confianza para ellos, sólo alguien en quien confían y con quien pueden hablar cuando necesitan desahogarse o quieren pedirnos algo.

 

3.- ¿Condiciona su compromiso de creyente en el trato con ellas?

 

No, creo que al acercarnos a sus necesidades no lo hacemos porque seamos creyentes o no, si no porque humanamente nos reclama la realidad en la que viven.

 

4.- ¿Haría ahí las mismas cosas y de la misma manera desde otro planteamiento distinto al de la fe?

 

Creo que sí, sin diferencia alguna. Perseguiría los mismos objetivos.

 

5.- ¿Cuáles son los problemas más frecuentes que surgen? ¿Cómo los superan?

 

Los únicos problemas que uno se encuentra pueden ser los inconvenientes para llegar hasta dentro de la prisión, o a veces las dificultades para incentivar al personal a participar de las reuniones o del resto de actividades que se preparan, pero siempre se supera de la misma forma, sin perder la ilusión e insistiendo en ello si nosotros estamos plenamente convencidas de que les merece la pena y les puede aportar algo positivo.

 

6.- ¿Cuál es su labor concreta?

 

La labor de cualquier voluntario al entrar en la prisión es ofrecer al interno apoyo para sobrellevar la condena y preparar su reinserción.

 

7.- ¿Cuántas horas dedica a la semana a esa labor?

 

3 o 4 horas semanales de contacto con ellos y el tiempo de preparación de las actividades desde casa que pueden ser unas 2 horas.

 

8.- ¿Es pesado su trabajo? ¿Alguna vez ha pensado en tirar la toalla? Si así fue, ¿qué le hizo seguir adelante?

 

No creo que sea pesado, si no, no seguiría adelante con ello. Tampoco he pensado en tirar la toalla en ninguna ocasión.

 

9.- Humanamente hablando, ¿resulta gratificante su tarea?

 

Sí, resulta gratificante simplemente verles animados con las actividades que preparamos, verles participar y aprender en ellas, así como echar en falta los días que por alguna razón en especial no pueden asistir.

 

10.- ¿Cuáles son las compensaciones que recibe? ¿Cuál es la mayor satisfacción que ha experimentado ahí?

 

La compensación es la satisfacción personal de ver a algunos de ellos preparados para una nueva oportunidad en la sociedad, así como el verles esforzarse por dejar su pasado atrás. Esto es lo que se persigue y lo que te satisface lograr.

 

11.- ¿Qué insatisfacción ha sentido alguna vez?

 

Insatisfacción se siente siempre que no se tiene respuesta al trabajo que realizamos para ellos, porque están desganados, o no se toman el tema con suficiente seriedad y compromiso... Ver a algunos de ellos seguir quemando su vida con la droga.

 

12.- ¿Cuál sería la paga (no económica) que quisiera recibir de esas personas?

 

Verles rehabilitarse y reinsertarse en la sociedad.

 

13.- ¿Qué te han enseñado los internos?

 

Nos han enseñado a valorar muchas cosas que uno no tomaba en cuenta antes. A valorar no solo cosas materiales, sino a los amigos como un tesoro que ellos no han encontrado aún, por el tipo de gente con que se han rodeado la mayoría de ellos y a la familia.

       

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