II. Elegidos por Él...

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 La oración nos abre a recibir el don:

Dios

hermano

Primera Misa de Juan de Mata,

donde la Santa Trinidad le revela

su proyecto de fundar una Orden

dedicada a la alabanza de la Trinidad

y a la Redención de cautivos”

 

Iniciamos este encuentro con el Dios Amor.

Trata de serenar tus sentimientos.

Abandona tus preocupaciones en el mismo corazón de Dios.

Acoge la paz de Jesús “Paz a vosotros”

Introdúcela en tu interior al rito de tu respiración.

Une tu pensamiento a tu respiración

(silencio...)

CANTO:

(Que invoque la presencia y acción del Espíritu)

La oración nos hace disponibles para recibir los dones de Dios.

La oración vivida en actitud abierta nos hace seno para acoger el don del Padre.

Don que se hace presente en Jesucristo por medio del Espíritu Santo.

Don, que se visibiliza en el pobre y cautivo, en el enfermo y abatido.

Dios llama en Jesús, y el orante responde,

 y en la respuesta recibe el don del Espíritu;

sabremos cómo es nuestra oración en la medida que hagamos hueco

al Espíritu y, en esa misma medida,sabremos ofrecer la experiencia

del Espíritu a los hermanos.

Vamos a contemplar a tantos orantes, hombres y mujeres

que han dado respuesta a Dios.

Que han buscado el Rostro de Dios y se han encontrado

con el Proyecto del Padre para ellos.

En las mil circunstancias de la vida, Dios se hace presente.

Sólo necesita encontrar corazones dispuestos.

Gente en actitud de escucha, de búsqueda,

de inconformismo...

Oremos con  algunos de ellos:

“Moisés era pastor del rebaño de Jetró su suegro, sacerdote de Madián.

Una vez llevó las ovejas más allá del desierto;

y llegó hasta Horeb, la montaña de Dios.

El ángel de Yahveh se le apareció en forma de llama de fuego,

en medio de una zarza.

Vio que la zarza estaba ardiendo,  pero que la zarza no se consumía.

Dijo, pues, Moisés:

 ‘Voy a acercarme para ver este extraño caso: por qué no se consume la zarza’.

Cuando vio Yahveh que Moisés se acercaba para mirar,

le llamó de en medio de la zarza, diciendo:

‘¡Moisés, Moisés!’

Él respondió: ‘Heme aquí’.

Le dijo: ‘No te acerques aquí; quita las sandalias de tus pies,

porque el lugar en que estás es tierra sagrada’.

Y añadió:

‘Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac

y el Dios de Jacob’.

Moisés se cubrió el rostro, porque temía ver a Dios”

(Ex 3,1-6)

(silencio...)

 

“ La palabra del Señor me fue dirigida:

‘Antes de formarte en el vientre de tu madre, te concocí;

antes de que salieras del seno materno te consagré;

como  profeta de las gentes te constituí.

Yo dije: Señor Dios, mira que yo no sé hablar; soy un niño.

Pero el Señor me respondió:

No digas ‘soy un niño’, porque a todos los que te enviare habrás de ir

y todo lo que te ordenare les dirás.

No tengas miedo de ellos, porque estoy contigo para protegerte.

Y el Señor extendió su mano, tocó mi boca y me dijo:

He aquí que yo pongo mis palabras en tu boca”

(Jer. 1,4-9)

(silencio...)

La vocación lleva siempre consigo el envío: ¡VE!

Es un llamamiento que Dios Padre, a través  de la fuerza del Espíritu,

hace oír a quien ha escogido, y al que destina a una obra particular.

En el origen de toda vocación,

de todo seguimiento hay una elección divina,

y en su término una voluntad que realizar.

Existe siempre un llamamiento personal dirigido a lo más profundo del ser,

y lleva en sí la capacidad de modificar radicalmente la existencia de quien escucha

CANTO:

(Que exprese la respuesta y acogida)

Textos para la profundización personal:

- Nos eligió para que fuésemos santos

Efesios 1,4

(silencio...)

- Elegidos mediante la consagración por el Espíritu

1 Pedro 1,1

(silencio...)

- El que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí

Mateo 10, 38

(silencio...)

- No sois vosotros quienes me habéis elegido, soy yo quien os he elegido

Juan 15,16

(silencio...)

- Vocación al servicio de la comunidad

Efesios 4, 1-6

 (silencio...)

La iniciativa es siempre y únicamente de Jesús.

Pasa y llama. Se adentra. La elección depende de su voluntad.

A través de su Espíritu nos da la capacidad  para seguirle

y colaborar  con Él.

¡LA RESPUESTA ES TUYA!

Oración:

¿Hasta cuándo, Dios mío y todas las cosas,

tengo de ser perezosa en tus caminos?

No me dejes, que no acertaré a caminar;

dame la mano y no la apartes de mí.

Resucítame, Señor, a  nueva vida,

para que durante ésta te alabe,

sirva, bendiga y engrandezca tu nombre.

Bien sabes tú que cuando yo huía, me buscabas;

pero ahora, Señor, que te busco,  no me dejes.

Asísteme con tu gracia para que con ella

sirva, alabe y bendiga a ti como mi Dios y Criador mío,

y como Señor te obedezca, no sólo en lo que me mandas,

más también en lo que aconsejas;

y al fin dame, Señor, lo que ofreces y mándame lo que quisieres”

(Vble Ángela Mª)

CANTO:

(Que exprese voluntad de seguimiento)

 Cuando reces al Espíritu Santo no intentes representártelo

pues no tiene forma, ni rostro;

es esencialmente impulso, movimiento, y no sabes ni de dónde viene

ni adónde va. Le reconocerás por lo que obra en ti”

(Jean Lafrance)

 

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