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VI. Al encuentro de pobres y cautivos
“Todas las noches, en presencia de los pobres, se haga oración en común” (Regla Trinitaria nº 38) Sosiega tus tensiones, haz en tu interior un espacio a la paz. A través de tu respiración reposa con tranquilidad en tu corazón... libera tensiones, quita pretensiones y deja que el Espíritu suavemente se haga Señor y Dueño de tu persona. (silencio...) Toda oración vivida en el corazón de la Trinidad busca el encuentro con el Rostro de Cristo, Redentor del hombre. Se deja remover en sus sentimientos para hacerse grito, y clamor por los cautivos y pobres. Invoca al Espíritu para que prepare tu corazón a la escucha del mensaje que el Padre nos envía en la imagen de su Hijo Jesús que podemos ver con nuestros ojos: los que sufren. Haz cabida en tu interior a los doloridos, a los sufrientes, a los que gimen, a los que no tienen dónde refugiarse: hazte seno para todos los que sufren. Acógelos. Ábrete a ellos. Acoge y ábrete a Cristo. Acoge y ábrete al Padre. Deja que el Espíritu prepare tu interior (silencio...) CANTO: (Invocación al Espíritu Oremos con el Salmo 67:Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos, huyen de su presencia los que lo odian; como el humo se disipa, se disipan ellos; como se derrite la cera ante el fuego, así perecen los impíos ante Dios. En cambio, los justos se alegran, gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría. Cantad a Dios, tocad en su honor, alfombrad el camino del que avanza por el desierto; su nombre es el Señor: alegraos en su presencia. Padre de huérfanos, protector de viudas, Dios vive en su santa morada. Dios prepara casa a los desvalidos, libera a los cautivos y los enriquece; sólo los rebeldes se quedan en la tierra abrasada. Oh Dios, cuando salías al frente de tu pueblo y avanzabas por el desierto, la tierra tembló, el cielo destiló ante Dios, el Dios del Sinaí, ante Dios, el Dios de Israel. Derramaste en tu heredad, oh Dios, una lluvia copiosa, aliviaste la tierra extenuada; y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad, oh Dios, preparó para los pobres. Bendito el Señor cada día, Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación. Nuestro Dios es un Dios que salva, el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. Es el Dios de Israel quien da fuerza y poder a su pueblo. ¡Dios sea bendito! (silencio...) Este salmo ha de ser oración viva del cristiano Experiencia viva a través de la oración donde se percibe y se siente aquella frase de Pablo a los Efesios: “Subió a lo alto llevando cautivos, dio dones a los hombres” (Ef 4,8) (silencio...) Habiendo hecho experiencia personal del dolor y llanto de los hombres, a través de una auténtica oración, el orante entiende las palabras de Jesús: “Quien quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mc 8,34) (silencio...) El retiro a un lugar solitario, no es para olvidarse del hermano que sufre dolor, sino para traerlos a la presencia de Dios, discernir y hacer el proyecto de comunión que la Trinidad pide. Acoger en el corazón el eco de estas palabras: “Os rescataron... no con bienes efímeros, con oro y plata, sino a precio de la sangre de Cristo, el cordero sin defecto ni mancha” (Pe 1,18-19) (silencio...) “ Lo que habéis hecho al más pequeño de mis hermanos a mí me lo habéis hecho” (Mt 25,40) (silencio...) CANTO: (Que acoja al hermano en la oración) El orante contempla en su oración el rostro del hombre sufriente, y ahí descubre, que detrás del rostro deteriorado del esclavo y oprimido, que detrás del cuerpo machacado y esclavo, se esconde nada más y nada menos que el Espíritu Santo: “¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? Él habita en vosotros porque lo habéis recibido de Dios. No os poseéis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros. Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!” (1Cor 6 19-20) (silencio...) “¡Pagar un precio por vosotros!” Ésta es la misión que él va descubriendo. Éste es el legado que hemos recibido. Ésta es la misión del cristiano o cristiana, laico o religioso. El rescate; la liberación, hacer de los esclavos, libres. Porque hay que arrancar el gemido del cautivo. Hay que darle el gozo de la libertad, del sentirse“hijos en el Hijo, Jesús”. “Todos los que son guiados por el espíritu de Dios son hijos de Dios. Pues no recibísteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, rebísteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar:¡Abbá, Padre! El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios” (Rm 8,14-16) (silencio...) Oración: Señora y Madre nuestra, que acogiste el don del Espíritu, te pido que me enseñes a estar disponible, atento, abierto a la escucha de Aquel que me está “llamando”. Hazme auténtico “buscador de Dios”. Que el Espíritu de Jesús remueva dentro de mí los obstáculos que impiden mi entrega y quede seducido por la tarea evangelizadora a la que Cristo me envía. Así sea. CANTO: (Que exprese acción de gracias)
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