|
|
|
VII. La oración, razón de ser del cristiano
“Todos los bienes que se reciban, se dividan en tres partes iguales; para el propio sustento, obras de misericordia y redención de cautivos” (Regla Primitiva, 2) Un nuevo día nos ponemos delante de Ti, Señor, para que despiertes nuestro interior de la modorra... queremos abrirnos a Tu Presencia, queremos que te hagas un hueco en nuestro interior... Para ello... Bajamos nosotros al fondo de nuestro ser... Ahí, baja tu pensamiento, tus sentimientos, tus inquietudes... todo... respira lentamente, date cuenta del bajar y subir de tu respirar... acoge toda sensación, pensamientos que te distraen, no muestres rechazo... acoge... preséntalas al Señor... Desde el principio haz en ti espacio para Él... Ábrete al Misterio... Él está... Estáte también... tú, no te alejes... vuelve una y otra vez hacia tu interior... Observa tu pobreza... preséntate así ante Él... No trates de verte mejorado... así eres... Y Él lo sabe... y así te quiere... (silencio...) CANTO: (De acogida del Espíritu...) La experiencia de que Dios está aquí en mediode nosotros... y dentro de nosotros... nos lleva de la mano a experimentar la propia pobreza... esta es la gran dificultad que encontramos para descubrir y vivir a Dios en nosotros... llegar a experimentar minimamente que soy pobre... y que soy amado por Dios... ábrete a descubrir a Dios en tu pobreza... en lo que eres... y en aquello que no eres... Él nos completa, nos plenifica, nos quiere descubrir la bella pobreza de ser persona... de ser criatura... Él nos quiere llenar, no la boca con palabras, sino el corazón con su Amor... (silencio...) “De su plenitud, hemos recibido todo, gracia tras gracia... la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: El Hijo único, Que está en el seno del Padre Él lo ha contado” (Jn.1,16-18) (silencio...) “Permaneced en mí como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, sino permanece en la vida; así tampoco vosotros sino permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros sois lo sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí, no podéis hacer nada”. (Jn 15, 4-5) CANTO: (De presencia) No dejes que estos momentos de Presencia de Dios, aquí en medio de nosotros, pasen vacíos, no se note la fuerza del Espíritu en ti, en cada uno de nosotros. Nada nos tiene que hacer perder la gracia que se nos quiere dar, que se nos ofrece... no hagamos de este momento, tiempo perdido... se nos ofrece como “tiempo de salvación, tiempo de gracia... Déjate guiar por el Espíritu, no rebusques ideas, nociones, no hagas planes... sino deja que la fuerza del Espíritu te guíe... (silencio...) “No quise saber entre vosotros, sino a Jesucristo, y éste crucificado. Me presenté ante vosotros débil, tímido y tembloroso. Y mi palabra y mi predicación no tuvieron nada de los persuasivos discursos de la sabiduría, sino que fueron una demostración del Espíritu, para que vuestra fe se fundase, no en sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios” (1Co 2,2-5) (silencio...) “No hablamos de la sabiduría de este mundo, ni de los sabios de este mundo, abocados a la ruina; sino que hablamos de una sabiduría de Dios, misteriosa, escondida, destinada por Dios desde antes de los siglos para gloria nuestra... porque a nosotros nos lo reveló Dios por medio del Espíritu; y el Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios.” (1Cr,2,6-8) (silencio...) El Espíritu, tiende a poseer al orante, quiere ocupar un sitio en su corazón... quiere ser el protagonista de este “encuentro”... no se contenta con que tú hagas... quiere hacer Él... quiere que pases del “yo” al “TÚ” de la actividad incesante y agobiante a quedar sin palabras, sin la necesidad de sentirte eficaz... (silencio...) CANTO: (En que Dios se haga presente) (silencio...) “A nosotros nos lo reveló Dio por medio del Espíritu;y el Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios... ¿Qué hombre conoce lo íntimo del hombre sino el espíritu del hombre que está en él? Del mismo modo, nadie conoce lo íntimo de Dios, Sino el Espíritu de Dios. Y nosotros hemos recibido el Espíritu que viene de Dios, para conocer las gracias que Dios nos ha otorgado... El hombre naturalmente no capta las cosas del Espíritu de Dios” (1Cr. 2, 10-13) (silencio...) CANTO: (Del Espíritu) (silencio...) Supliquemos incesantemente que el Espíritu nos mueve.... nos ilumine... que sintamos la necesidad de contar con Él... que en nuestra actividad diaria esté el Espíritu moviendo los hilos de nuestro hacer... que no separemos... que no sigamos haciendo dicotomía en nuestra vida.... que él sea nuestro centro, que a través de nuestro trabajo diario dejemos traslucir su fuerza... que sintamos necesidad de Él... que sintamos necesidad de libertad... para encontrarnos con Él... que nos dejemos curar nuestras heridas por el Espíritu de Jesús... y así hagamos la voluntad del Padre... “Buscad los bienes de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra. Porque habéis muerto y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios” (Col 3,1-3) (silencio...) CANTO: (De alabanza)
|