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Santísima Trinidad
Trisagio
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R. Amén.
V. Señor ábreme los labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
V. ¡Dios mío, ven en mi auxilio!
R. Señor, date prisa en socorrerme.
V. Gloria al Padre...
R. Como era en un principio...
DECENAS
Se procede del siguiente modo: en primer lugar, dicen todos la deprecación Santo
Dios (Sanctus Deus); después, como de costumbre, alternan la oración dominical
el sacerdote (o el que dirige el rezo de las oraciones) y los demás; a
continuación, se repiten nueve veces los versos siguientes, diciendo el
sacerdote (o el que dirige el rezo de las Oraciones) A Ti la alabanza (Tibi Laus)
y respondiendo todos Santo (Sanctus); al terminar se añade Gloria al Padre.
Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal, ten misericordia de
nosotros.
Padre nuestro...
V. A Ti la alabanza, a Ti la gloria, a Ti hemos de dar gracias por los siglos de
los siglos, ¡Oh Trinidad Beatísima!
R. Santo, Santo, Santo Señor Dios de los ejércitos. Llenos están los cielos y la
tierra de tu gloria.
V. Gloria al Padre...
R. Como era en un principio...
Las otras dos decenas se dicen del mismo modo, comenzando por las
palabras Santo Dios, etc. Al terminar la última decena, todos dicen la
siguiente:
A Ti Dios Padre no engendrado, a Ti Hijo unigénito, a Ti Espíritu
Santo Paráclito, santa e indivisa Trinidad, con todas las fuerzas de nuestro
corazón y de nuestra voz, te reconocemos, alabamos y bendecimos; gloria a Ti por
los siglos de los siglos.
V. Bendigamos al Padre, y al Hijo, con el Espíritu Santo.
R. Alabémosle y ensalcémosle por todos los siglos.
ORACIÓN FINAL
Oh Dios todopoderoso y eterno, que con la luz de la verdadera fe diste a tus
siervos conocer la gloria de la Trinidad eterna, y adorar la Unidad en el poder
de tu majestad: haz, te suplicamos, que, por la firmeza de esa misma fe, seamos
defendidos siempre de toda adversidad. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los
siglos de los siglos.
R. Amén.
Terminada la oración, todos añaden: Líbranos, sálvanos, vivifícanos, ¡oh
Trinidad Beatísima!
1. La fiesta de la Santísima Trinidad fue establecida para todo
Occidente en el año 1134 por el papa Juan XII. Se celebra el domingo después de
Pentecostés y el Trisagio (oración de adoración y alabanza) debe rezarse durante
tres días, empezando en el viernes antes de esta fiesta para acabar en el
domingo.
ORACIÓN DE ROMANO GUARDINI
En Cristo se nos ha abierto la hondura de la vida escondida de
Dios. Su naturaleza, palabra y obra tan llenas de la realidad de lo sagrado.
Pero de ella brotan figuras vivas: el Padre, en su omnipotencia y bondad; el
Hijo, en su verdad y amor redentor , y entre ellos, el desprendido, el creador,
el Espíritu.
Es un misterio que supera todo sentido; y hay gran peligro de
escandalizarse de él. Pero yo no quiero un Dios que se ajuste a las medidas de
mi pensamiento y esté formado a mi imagen. Quiero el auténtico, aunque sé que
desborda mi intelectual capacidad. Por eso, ¡oh Dios vivo!, creo en tu misterio,
y Cristo, que no puede mentir, es su fiador.
Cuando anhelo la intimidad de la compañía, tengo que ir a los
demás hombres; y por más honda que sea la ligazón y más hondo que sea el amor,
seguimos, sin embargo, separados. Pero tú encuentras tu propio «tú» en ti mismo.
En tu misma hondura desarrollas el diálogo eterno. En tu misma riqueza tiene
lugar el perpetuo regalo y recepción del amor.
Creo, ¡oh Dios!, en tu vida una y trina. Por ti creo en ella,
pues ese misterio cobija tu verdad. En cuanto se abandona, tu imagen se
desvanece en el mundo. Pero también, ¡oh Dios!, creo en ella por nosotros,
porque la paz de tu eterna vida tiene que llegar a ser nuestra patria. Nosotros
somos tus hijos, ¡oh Padre!; tus hermanos y hermanas, Hijo de Dios, Jesucristo,
y tú, Espíritu Santo, eres nuestro amigo y maestro.
ORACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD
DE JUAN PABLO II
1. Bendito seas, Padre, que en tu infinito amor nos has dado a tu
Unigénito Hijo, hecho carne por obra del Espíritu Santo en el seno purísimo de
la Virgen María, y nacido en Belén hace ahora dos mil años.
Él se ha hecho nuestro compañero de viaje y ha dado nuevo
significado a la historia, que es un camino hecho juntos, en el trabajo y en el
sufrimiento, en la fidelidad y en el amor, hacia aquellos cielos nuevos y hacia
aquella tierra nueva, en la que Tú, vencida la muerte, serás todo en todos.
¡Alabanza y gloria a Ti, Trinidad Santísima, único y sumo Dios!
2. Haz, Padre, que por tu gracia el Año jubilar sea un tiempo de
conversión profunda y de alegre retorno a Ti; concédenos que sea un tiempo de
reconciliación entre los hombres y de redescubierta concordia entre las
naciones; tiempo en el que las lanzas se truequen en hoces, y al fragor de las
armas sucedan cantos de paz. Concédenos, Padre, vivir el Año jubilar dóciles a
la voz del Espíritu, fieles en el seguimiento de Cristo, asiduos en la escucha
de la Palabra y en la asiduidad a las fuentes de la gracia.
¡Alabanza y gloria a Ti, Trinidad Santísima, único y sumo Dios!
3. Sostén, Padre, con la fuerza del Espíritu, el empeño de la
Iglesia en favor de la nueva evangelización y guía nuestros pasos por los
caminos del mundo para anunciar a Cristo con la vida, orientando nuestra
peregrinación terrena hacia la Ciudad de la luz. Haz, Padre, que brillen los
discípulos de tu Hijo por su amor hacia los pobres y oprimidos; que sean
solidarios con los necesitados, y generosos en las obras de misericordia, e
indulgentes con los hermanos para obtener ellos mismos de Ti indulgencia y
perdón.
¡Alabanza y gloria a Ti, Trinidad Santísima, único y sumo Dios!
4. Haz, Padre, que los discípulos de tu Hijo, purificada la memoria y
reconocidas las propias culpas, sean una sola cosa, de suerte que el mundo crea.
Otorga que se dilate el diálogo entre los seguidores de las grandes religiones,
de suerte que todos los hombres descubran la alegría de ser tus hijos.
Haz que a la voz suplicante de María, Madre de las gentes, se
unan las voces orantes de los apóstoles y de los mártires cristianos, de los
justos de todo pueblo y de todo tiempo, para que el Año Santo sea para todos y
para la Iglesia, motivo de renovada esperanza y de júbilo en el Espíritu.
¡Alabanza y gloria a Ti, Trinidad Santísima, único y sumo Dios!
5. ¡A Ti, Padre omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por
Cristo, el Viviente, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu que
santifica el universo, la alabanza, el honor, la gloria, hoy y en los siglos sin
fin. Amén!
(De Juan Pablo II, para el Jubileo 2000)
ACTOS DE FE, ESPERANZA Y CARIDAD
Dios mío, creo firmemente cuanto tú, verdad infalible, has
revelado y la santa Iglesia nos propone para creer. Y expresamente creo en ti,
único verdadero Dios, en tres personas iguales y distintas, Padre, Hijo y
Espíritu Santo; y en tu Hijo, encarnado y muerto por nosotros, Jesucristo, el
cual dará a cada uno, según sus méritos, el premio o la pena eterna. Conforme a
esta fe quiero vivir siempre. Señor, aumenta mi fe.
Dios mío, espero de tu bondad, por tus promesas y por los méritos
de Jesucristo, nuestro Salvador, la vida eterna y las gracias necesarias para
merecerla con las buenas obras que debo y quiero hacer. Señor, no quede yo
confundido eternamente.
Dios mío, te amo con todo mi corazón, sobre todas las cosas, a
ti, bien infinito y mi eterna felicidad; y por amor tuyo amo a mi prójimo como a
mí mismo y perdono las ofensas recibidas. Señor, haz que yo te ame cada día más.
OBSEQUIOS Y OFRECIMIENTOS
A LA SANTÍSIMA TRINIDAD
1. 0h beatísima
Trinidad!, os doy palabra de procurar con todo esfuerzo y empeño salvar mi alma,
ya que la creasteis a vuestra imagen y semejanza y para el cielo. Y también por
amor vuestro procuraré salvar las almas de mis prójimos.
2. Para salvar mi
alma y daros gloria y alabanza, sé que he de guardar la divina ley. Os doy
palabra de guardarla como la niña de mis ojos, y también procuraré que los demás
la guarden.
3. Aquí, en la
tierra, me ejercitaré en alabaros, y espero que después lo haré con más
perfección en el cielo; y por esto, con frecuencia rezaré el Trisagio y el
verso: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, Y también procuraré que los
demás os alaben. Amén.
V. Bendigamos al
Padre y al Hijo con el Espíritu Santo.
R. Alabémosle y
ensalcémosle en todos los siglos.
Omnipotente y
sempiterno Dios, que concediste a tus siervos el conocer la gloria de tu eterna
Trinidad en la confesión de la verdadera fe y el adorar la Unidad en tu augusta
Majestad; Te rogamos, Señor, que por la fuerza de esa misma fe nos veamos
siempre libres de todas las adversidades. Por Cristo, Señor nuestro. Amén.
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