El Espejo de la Vida Religiosa

Programa de la Cadena COPE

 

LA VIDA RELIGIOSA TRINITARIA

 

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La vida religiosa trinitaria es una de las formas de seguimiento radical a Cristo que se dan hoy en la Iglesia y en la que viven su consagración alrededor de cinco mil hombres y mujeres, presentes en 35 países del mundo. Son, una orden masculina, otra orden contemplativa femenina, y siete institutos femeninos  de vida activa, junto a un numeroso grupo de laicado, que forman la Familia Trinitaria, y cuya fiesta se celebra el próximo domingo.

La identidad del religioso y de la religiosa trinitarios está constituida por una consagración específica a la Santísima Trinidad. Ella es la raíz, la fuente, el ámbito y el clima de la vida y de las obras de los trinitarios y de las trinitarias. Esta consagración “constituye desde sus orígenes, año 1198, un elemento esencial y característico del patrimonio de la Familia Trinitaria, que ha sido enriquecido por la tradición a lo largo de los siglos” (CC 4). El trinitario y la trinitaria viven su consagración específica a la Trinidad en el seguimiento radical de Cristo Redentor. Por los votos religiosos expresan su consagración total a la Trinidad y realizan su entrega incondicional a los hermanos, según el propio carisma redentor.

En la obediencia del trinitario y de la trinitaria se pone de manifiesto el aspecto redentor presente en su consagración religiosa, como la obediencia de Jesús hasta la muerte, y una muerte de cruz (cf. Flp 2, 8), y se percibe la esencia misma de la redención. De este modo trinitarios y trinitarias participan de la obediencia de Cristo, y, prolongándola en la Iglesia de hoy, entra en el plan redentor de la Trinidad. Una obediencia que nace del amor, que se consuma en el amor y que es liberadora.

La castidad evangélica es un don para que, encendidos en el amor divino, los hermanos se consagren de todo corazón a la Santa Trinidad. La castidad por el Reino, en efecto, compromete a trinitarios y trinitarias en el trabajo por la justicia, la libertad y la solidaridad entre los hombres, y les permite permanecer siempre disponibles para el Padre, constituyéndoles don para el oprimido, el cautivo y el pobre, y convirtiéndoles en "signo y estímulo de amor" para los demás. Testigos convincentes del Dios Trinidad, que es un Dios Amor y libertad.

Leyendo la Regla del fundador Juan de Mata, se percibe que la pobreza del trinitario y de la trinitaria tiene caracteres bien precisos de condivisión. En ella los bienes se dividen en tres partes, dos de las cuales son destinadas a las obras de misericordia y al sustento de la comunidad y la tercera parte para la redención de los cautivos. Una forma de pobreza que se orienta hacia pobres, viandantes, enfermos, y, en modo especial, hacia las víctimas de esclavitud.

En definitiva, el modo de seguir a Jesús que Juan de Mata ha señalado a sus hijos e hijas consiste en el ser solidarios con los pobres y liberar a los cautivos. Por eso, la profesión religiosa los configura con Cristo Redentor.  Revestidos de entrañas de misericordia e impregnados de espíritu redentor, hoy, trinitarios y trinitarias, hacen presente y visible en el mundo el amor de Dios Trinidad a los hombres, trabajando activamente en la liberación de pobres y cautivos.

Isidro Hernández Delgado

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