Primer Viernes de marzo:
Jesús Nazareno Rescatado

 

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Hay cofradías que  conservan algún signo trinitario de las más variadas razones que se puedan dar, pero que no  pertenecen a nuestra familia trinitaria. El caso más  frecuente es el de las Cofradías de Jesús Nazareno  Rescatado o de Medinaceli.

 

        En muchos casos  pertenecen a nuestra familia en sentido amplio. Surgieron  a raíz del rescate de  la imagen de Jesús Nazareno por los Trinitarios  descalzos en el norte de África y las imágenes fueron copias de la imagen que se veneraba en el convento de los Trinitarios Descalzos de Madrid. Esta  devoción se extendió por muchos lugares de España, por el centro de Europa  e incluso en algunos lugares de América.

 

Se dio  un auge de esta devoción entre los Trinitarios y sus laicos porque el paso de la Pasión que representa  es como el modelo o paradigma de la misión del rescate de los cautivos: Jesús Nazareno lo vemos Cautivo, maniatado;  es la imagen del hombre que sufre, que es  despreciado,  azotado, coronado de espinas.. En esta  situación es rescatado por el amor trinitario.. Justo como sucedía con los pobres cautivos. Por esta razón prendió tan fuertemente en los Trinitarios esta devoción. Mas hay algunas imágenes y Cofradías del llamado Jesús de Medinaceli que no tienen nada que ver con nuestra familia. La explicación es clara.

 

Al ser exclaustrados los Trinitarios, el año 1835, se hizo cargo de la  imagen de Jesús, el Duque de Medinaceli, que era el Patrono de la capilla  donde se le daba culto a la imagen de Jesús Nazareno Rescatado en Madrid. Luego  la Capilla  e iglesia pasó a los Padres Capuchinos, los cuales han difundido esta  devoción  con las imágenes que llevan el signo del escapulario trinitario en el pecho de Jesús Nazareno, pero dichas Cofradías no tienen ninguna relación con nuestra familia.

 

        Estarían bien recordar  el relato de la famosa redención.

 

Historia de la imagen de Jesús Nazareno Rescatado

 

        ¿Cómo se inició esta historia de amor entre Jesús y la Orden Trinitaria?.  Es posible que la conozcáis, pero las cosas importantes conviene  recordarlas con frecuencia. Hacerlas  subir del subconsciente, al nivel superior de nuestra conciencia para tenerlas siempre presentes.

 

La historia  de la primera imagen de Jesús Nazareno Rescatado de Madrid, la original, va enmarcada en el cuadro  de la 14ª redención de los Trinitarios Descalzos españoles llevada a cabo desde Ceuta, el año 1682.

 

Tres eran los redentores y se llamaban: FR. MIGUEL DE JESÚS María, fr. Juan  de la Visitación y Fr. Martín de la Resurrección.

 

Gracias a  sus gestiones, 211 cautivos consiguieron la libertad.

 

Juntamente con los cautivos, consiguieron rescatar también 17 imágenes. Entre ellas  se encontraba la de Jesús Nazareno.

 

 

El rescate de las imágenes

 

La historia comienza en el fuerte de San Felipe de la Mámora o de San Miguel. Esta plaza fuerte se hallaba situada en  la costa atlántica de Marruecos. Para llegar a ella había que adentrarse unos dos kilómetros por el río  Sebú. Distaba 115 kilómetros de la ciudad de Larache y 15 de Salé. La plaza pertenecía a España desde el  7 de agosto de 1614.

 

Sucedió que el día  26 de abril de 1681, dicha plaza fuerte sufrió un duro  ataque  por parte de los moros que venían al mando  del alcalde Omar. Además, a los tres días, llegó también el rey Muley con su ejército para apoyar a Omar. El ejército atacante  contaba con 8.000 soldados. Los defensores españoles, útiles para la lucha, apenas  llegaban a 160 hombres. El resto de los españoles, hasta 314, no estaban en condiciones  de tomar las armas. Ante tal desigualdad de fuerzas, los españoles no tuvieron más remedio que rendirse y capitular.

 

Los moros les impusieron estas condiciones: todos serían hechos prisioneros a excepción de unos cuantos oficiales con sus esposas y dos religiosos capuchinos que hacían de capellanes. En total, trece personas. Todos los soldados españoles fueron hechos prisioneros y llevados a Mequínez. Con ellos se llevaron también las imágenes y los objetos de culto.

 

Las imágenes fueron profanadas. Testigo de ello fue el licenciado Francisco Sandoval y Rojas, el cual en su obra Aviso verdadero, habla de las sacrílegas acciones que los mahometanos habían perpetrado en las sagradas imágenes que habían sido traídas de la Mámora.

 

Sucedió que por aquellos días se encontraba en Mequínez el hermano Trinitario Fr. Pedro de los Ángeles. Al presenciar las profanaciones de que eran objeto las imágenes, movido por su fe, fue a postrarse ante los pies del rey mahometano, pidiéndole que cesasen las profanaciones y además, le manifestó su deseo de rescatar dichas imágenes.

 

Accedió el rey a la petición del hermano trinitario y por el precio convenido, fueron rescatadas las 17 imágenes. La imagen de Jesús Nazareno era la principal. No se conoce a ciencia cierta la procedencia de la imagen de Jesús antes de su llegada a Mámora.

 

Una vez rescatadas las imágenes, fueron trasladadas a Ceuta, donde salieron a recibirlas las autoridades  españolas de la plaza. Las llevaron en procesión a la iglesia de los Trinitarios descalzos de Ceuta. Allí se cantó un “Te Deum” de acción de gracias. Esto sucedió en el mes de enero de 1682. Después, las imágenes fueron trasladadas a España. Por las ciudades  por donde pasaban se celebraban procesiones de  desagravio. La que más devoción inspiraba en todas partes era la de Jesús Nazareno Rescatado que lucía sobre su pecho el escapulario trinitario. A todos los cautivos rescatados se les imponía el escapulario trinitario.

 

 La  imagen de Jesús Nazareno Rescatado fue llevada y expuesta a la veneración de lo fieles en la iglesia de los Trinitarios Descalzos de Madrid. A partir de entonces, dicha imagen de Jesús Nazareno es la conocida y venerada  con el título  de RESCATADO, por haber sido rescatada del poder de los musulmanes  y librada de las profanaciones  de que era objeto.

 

Desde  el principio de su llegada a Madrid, los Trinitarios Descalzos se encariñaron con esta representación  de Jesús  en el paso de la Pasión del ECCE HOMO.  Como dijimos más arriba, para los Trinitarios, Jesús  maniatado, coronado de espinas, sufriente, despreciado... es imagen  del cautivo que ha sido privado por la fuerza de su libertad, que ha perdido todos sus derechos, que es tratado como un objeto del que se puede obtener un beneficio, que sufre hambre, sed y toda clase de penalidades. Es por lo tanto el paradigma de la misión propia de los Trinitarios que se han dedicado siempre a la redención de los cautivos. Es por este motivo por el que los Trinitarios  comenzaron a propagar esta devoción. Viendo que la gente  le tenía  gran devoción, comenzaron a  hacer copias de dicha imagen.

 

Sobre la extensión del  culto y devoción a Jesús Nazareno  Rescatado, poseemos un precioso testimonio del P. Eusebio del Smo. Sacramento, el cual, en 1705 decía: ”Era corto espacio para su culto, la ciudad de Madrid. Así que, en breve, se extendió a todos los dominios de España, esparciéndose luego por Alemania, Hungría. Polonia, hasta las Indias Occidentales, por medio de copias de escultura, cuadros, estampas y medallas.”

 

        Pero llegó el triste suceso de la exclaustración de todos los religiosos de España en el año 1835. Los Trinitarios tuvieron que abandonar su convento de Madrid. La capilla de Jesús Nazareno Rescatado pasó  a ser  administrada por su Patrón el Duque de Medinaceli. Medio siglo después la iglesia, capilla y convento fueron entregados a los Padres Capuchinos. A partir de entonces, se han ido fundando Cofradías o Hermandades del Jesús de Medinaceli, que aunque la imagen lleva en su pecho el escapulario trinitario, no tienen ya ninguna relación con la Familia trinitaria de S. Juan de Mata o de San Juan Bautista de la Concepción.

 

 

 

 

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