109 CAPÍTULO GENERAL

“¿Qué espera y desea del Capítulo General 2007?

Los Consejeros Generales expresan sus expectativas y deseos ante el 109 Capítulo General de la Orden

 

 José Narlaly.

Vicario General. Consejero para la Formacion

“Un compromiso muy fuerte para disponer de personal y recursos económicos para la formación”

 

Mi deseo para el Capitulo General es que se pongan en práctica las decisiones de la Congregación General de México.

Que cada Jurisdicción prepare  sus formadores adecuadamente; a nivel específicamente trinitario se organicen trienalmente dos encuentros, de al menos una semana de duración, uno general, a realizar el primer año después de los capítulos provinciales y otro regional, a realizar el segundo año después de los capítulos provinciales. Serán coordinados, preparados y dirigidos por el Consejero General encargado de la formación. A comenzar a partir del 2007. Los encuentros regionales son: Estados Unidos-Canadá, América Latina; África-Madagascar; Europa; India-Corea.

Establecer un año de formación y preparación a la profesión solemne. Esto ayudaría a conocerse mejor, profundizar en la identidad propia, hacer experiencias de apostolado en la línea del carisma  y crecer en una mayor intercomunión. Una formación que debe ser no sólo teórica, sino experiencial-pastoral. El lugar y el responsable del equipo formativo sea elegido por el próximo capítulo general. El coste económico de esta experiencia entraría en el presupuesto de la Curia General.

Una formación permanente de calidad a nivel no sólo teórico, sino vivencial, por lo que es necesario que el secretariado general de Formación, haga una programación de formación permanente, insistiendo en una formación humana, espiritual, teológica y trinitaria, que sea presentada a cada jurisdicción para que éstas la adapten a su propia realidad.

Facilitar la comunicación y el diálogo entre todos los hermanos del mundo entero, cada jurisdicción procurará facilitar a los religiosos tanto en la fase inicial de su formación, como en la fase permanente, el estudio de una de las lenguas del Inglés o español, además de la propia. Esto facilitará nuestros encuentros internacionales y la relación de nuestros religiosos en todos los lugares donde la Orden está presente.

Esto implica un compromiso muy fuerte de la parte de todas las juridicciones y disponer de personal y recursos económicos suficientes.

 

Giovanni Martire Savina

Consejero para la Familia Trinitaria

“Mis expectativas y deseos están en sintonía con el Directorio General y el Proyecto de Vida del Laicado Trinitario”

 

En la carta de presentación del Proyecto de Vida del Laicado, el Ministro General escribía: “La aprobación por parte de la Santa Sede del “Proyecto de vida del Laicado” es motivo de gran alegría para toda la Familia, pero lo es de modo especial para el Laicado Trinitario en sus diversas formas y expresiones… Es necesario, una vez más, pedir a Dios Trinidad el don de “convertirnos a la Familia”.

Esto es lo que yo espero de este Capítulo, que nos convirtamos a la Familia; que cada uno, en el respeto de los diferentes roles, se sienta responsable de incrementar, hacer crecer, y acompañar espiritualmente la Familia.

Entre los deseos muy subrayados en la IV Asamblea de México 2005, se encuentra el de crear grupos juveniles trinitarios donde esté presente la Familia. Todas nuestra casas deberían crear o fundar estos grupos juveniles y asesorarlos, cuidarlos, formarlos con  los medios, que yo considero los mas eficaces: lectio divina, oración eucarística, compromiso con las necesidades y urgencias de su propio territorio y  formarlos al carisma específicamente trinitario. ¡Sin jóvenes, no hay futuro!

Non se puede continuar teniendo los religiosos y las religiosas, el monopolio sobre el carisma. ¡Es de todos! Es de la Iglesia, para la gloria de la Trinidad y el fin de la Redención de los hermanos que sufren a causa de Cristo, es de los pobres y para los pobres: “El carisma se fortalece, compartiéndolo”.

La nueva estructura que se está tentando crear en el Laicado Trinitario “por Asociaciones”, es para alcanzar este objetivo: esta mas unidos y ser mas eficaces y significativos. En un mundo globalizado, no se puede continuar estando divididos, cuidando cada uno su propia huerta.

En veinte años se ha hecho mucho para “ser Familia”. Sin embargo, creo que sea ya tiempo,  que intentemos salir más y más, de lo genérico, de las catacumbas.  Por eso, una Comisión CILT, asesorada por un servidor, está elaborando un directorio del Laicado Trinitario Internacional de toda la Familia, para que se puedan incentivar la comunicación y el conocimiento recíprocos, en vista a la emulación y ayuda recíproca; para sentirnos y ver lo hermoso que es pertenecer a la gran Familia Trinitaria.

 

Angelo Buccarello

Consejero para las Misiones

“Quisiera que el capítulo confirme el compromiso misionero y promueva el mantenimiento de las misiones

 

En primer lugar expreso mi alegría de que el capítulo se celebre en Madagascar. Yo espero que el Capítulo General de 2007 reflexione muy concretamente sobre las Misiones, sobre el apostolado trinitario, las exigencias que comporta y las formas que deberá adoptar. Espero que, además de confrontarse con la Palabra, tenga el coraje de autocriticarse y aceptar las críticas que vengan de fuera.

Debemos redescubrir como llevar adelante juntos nuestras obras como comunidad. Estar juntos nos enriquece y nos hace mas eficaces en la misión.

Las Misiones son un campo importante de nuestro trabajo. La punta de diamante de nuestro apostolado durante los últimos diez años. Este capítulo debe programar para los próximos seis años una profundización en la misión apostólica, no sólo en lo referente al contenido, sino también al método: trabajar como misioneros. Como responsable de las Misiones quisiera que el capítulo confirme el compromiso misionero y promueva el mantenimiento de las misiones con medios materiales y personales, con el fin de trabajar en favor de los no creyentes y de los más pobres.

No podemos olvidar a esos hombres de coraje que nos precedieron en la lucha por la liberación de sus hermanos. Al estilo de la Trinidad hicieron de su vida un don para los demás. ¿Seremos capaces de iniciar la remontada misionera que exigen  estos tiempos difíciles? Apasionados por el hombre de hoy, ¿estamos dispuestos a aceptar una disciplina de vida para que las cadenas de las nuevas esclavitudes no nos hagan cautivos a nosotros mismos? Si queremos que nuestras casas sean auténticas comunidades de vida y no refugios de individualismo, debemos reflexionar con discernimiento el modelo trinitario de misión, que es una forma amor fraterno en favor de la justicia, la misericordia y los derechos humanos.

En el ejercicio de nuestra misión, hemos de estar atentos a salir de nuestra propia cultura para ponernos a la escucha de los otros. Llevar el evangelio y la espiritualidad trinitaria de liberación como fermento transformador de la humanidad de hoy  y del mañana. El capítulo general de Moramonga ha de impulsar una misión trinitaria en este sentido; sólo así nuestro carisma se verá renovado y fortalecido.

La tierra es un dominio en beneficio sólo de algunos, y para la mayoría un valle de lagrimas, que no podemos ignorar. Nuestra teología pastoral debe ser aplicada a situaciones locales; nuestra acción misionera, inspirada en el amor trinitario, privilegiando a los menos privilegiados. Las voces de los nuevos cautivos de Madagascar se levantan ante los participantes en el 109 capitulo general, es nuestra responsabilidad histórica escucharlos.

 

Alfred Couturier.

Consejero para el Apostolado

“Un Encuentro para la actualización del Apostolado trinitario, en favor de los Cristianos perseguidos por causa de la fe”

 

El capítulo de 2007 es para mí primero y ante todo un Encuentro. Un Encuentro de animadores que buscan el desarrollo de la Orden y de la Familia trinitaria para la Iglesia de hoy.

Un Encuentro con una Orden en pleno desarrollo: Más de 200 jóvenes se preparan para encarnar nuestro carisma en medios que a menudo son completamente nuevos para nosotros. Este capítulo debería mirar de cerca todas las novedades o actualizaciones que hay que hacer en la formación apostólica: Después de la formación de base para el sacerdocio y para la vida religiosa ¿de qué formación profesional y complementaria tiene necesidad la Orden para estar junto a los “perseguidos por causa de la fe” en nuestro mundo actual? Es capital que este capítulo dé la Palabra y escuche el eco del Carisma trinitario en el corazón de los jóvenes en formación.

Un encuentro con el desafío de la internacionalidad. En efecto para mí, toda obra que intente responder directamente a los Cristianos perseguidos por causa de su fe será una obra donde la vida común estará compuesta por miembros de la familia y de religiosos de diferentes nacionalidades. Todos estamos llamados, no solamente a encarnar el carisma en nuestros países para el mundo de hoy, sino que estamos llamados a afrontar el desafío: de una vida común, de un conocimiento mutuo, de un compromiso compartido, de cara a una misión de liberación como la del proyecto Sudán-Cairo (que por otra parte tenemos que relanzar). El futuro del desarrollo apostólico de nuestra orden pasa por el desarrollo de las actitudes para la internacionalidad.

Un Encuentro con los Cristianos perseguidos por causa de la fe. El gran desafío de nuestros apostolados es no tanto el hecho de mantener o no una obra más que otra, sino ¿cómo hacer para que cada uno de los sectores apostólicos de los que nos ocupamos, (parroquias, obras sociales, casas de espiritualidad, colegios, hospitales, prisiones), estén impregnadas, inspiradas y del gran sufrimiento de los Cristianos perseguidos en nuestros días? El carisma del apostolado trinitario no nos convoca a todos a una sola obra que se situaría al frente de la batalla por la liberación de los cristianos perseguidos a causa de su fe, pero nos convoca a todos a estar al servicio de la liberación de los Cristianos perseguidos a causa de su fe. El capítulo general debería volcarse seriamente sobre esta identidad del trinitario y tener un plan de acción para que esta identidad tan descrita en toda nuestra literatura desde hace más de diez años llegue a ser nuestra verdadera marca de comercio en todas nuestras acciones apostólicas.

Al final del capítulo, deberíamos irnos “Liberadores de los cristianos perseguidos por causa de su fe”, dispuestos a construir las novedades necesarias para que cada una de nuestras obras apostólicas reflejen nuestra identidad propia.