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“GLORIA DEL P. MARIANO DE SAN JOSÉ Y COMPAÑEROS MÁRTIRES”

Cuadro de Felix Semyonov (2007)

 

El presente cuadro es obra del artista ruso Felix Semyonov, nacido en Lvov (1951) y afincado en Roma desde 1976. Discípulo de Riccardo T. Ferroni, Semyonov es un prolífico pintor, de estilo inconfundible basado en la gran tradición clásica italiana, marcado por sus profundos estudios de filosofía, arqueología, historia del arte...

 

El presente cuadro representa a los diez mártires trinitarios (P. Mariano y compañeros) que serán beatificados en Roma el próximo 28 de octubre. Las figuras se encuentran dentro de una esfera azul, iluminada por una luz sobrenatural. En la parte superior, y dentro de otra esfera, aparece la Santísima Trinidad, titular de la Orden a la que pertenecen los mártires; hay dos detalles dignos de mención: de las Divinas Personas emanan rayos de luz que salen del ámbito de la esfera, y que se proyectan sobre los mártires, indicando la gracia divina que está en la base del martirio; por otra parte, la esfera tiene diversas estrellas: se trata de la constelación de Piscis. Por una parte, hay que recordar que el “pez” es el símbolo de Cristo, especialmente en la tradición cristiana antigua, ya que la palabra “ixzús” (pez, en griego) se corresponde al acróstico de la invocación “Jesús Cristo Hijo de Dios Salvador". Por otra parte, y según la tradición astrológica hebrea, el Mesías debería nacer durante una conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis. Cosa que el matemático Kepler demostró que sucedió en el año 7 a.C. y que, pausiblemente, fue la estrella vista por los Magos. De hecho, a quien contempla el cuadro, la disposición de la estrellas de la constelación de Piscis le recordará la forma de la popular estrella de Navidad que colocamos en nuestros belenes.

 

Los mártires están dispuestos en tres grupos. De izquierda a derecha, encontramos, en primer lugar, a los tres mártires del Real Santuario de la Virgen de la Cabeza; de pie, el beato Segundo de Santa Teresa, con una palma en la mano, y el beato Prudencio de la Cruz, con los brazos abiertos; de rodillas, el beato Juan de Jesús y María, que lleva en el regazo del hábito algunos objetos religiosos, entre ellos un viril; delante de él, hay una patena con varias hostias: todo un símbolo eucarístico, significando el “Pan de los fuertes”, del que los mártires se alimentaron y tomaron fuerza para testimoniar a Cristo.

 

En el centro, de pie, y siempre de izquierda a derecha, están los dos religiosos mártires del Santuario de la Virgen de la Fuensanta, de Villanueva del Arzobispo: beato Mariano de San José (con un libro, que bien podría significar su actividad docente), y el beato José de Jesús y María, con un incensario en sus manos, recordando cómo el martirio es sacrificio de suave olor ante Dios. Sentada, aparece la beata Francisca de la Encarnación, monja trinitaria del monasterio de Martos, en actitud sonriente, vestida con el hábito trinitario calzado, con una cruz entre las manos y una palma en el regazo.

 

A la derecha del cuadro aparecen los cuatro mártires de Belmonte: el beato Luís de San Miguel de los Santos toca con su mano el hombro del beato Melchor del Espíritu Santo, quien tiene un rosario en sus manos. A su izquierda está el beato Juan de la Virgen del Castellar, con las manos en actitud orante y una palma. De rodillas, el beato Santiago de Jesús, con un cáliz en su mano izquierda.

 

Son de destacar los tres ángeles situados a los lados y bajo el grupo de los mártires. Especialmente el del centro es de una belleza extraordinaria. Debajo de éste, otro símbolo: una cruz y unas cadenas rotas, símbolo de la persecución y cautiverio por la fe, misión característica de la Orden Trinitaria, y razón por la que dieron su vida estos mártires entre 1936-1937, en la persecución religiosa sufrida en España.

 

Este cuadro, sufragado por las Provincias españolas de la Orden y por el Monasterio trinitario de Martos, se venerará en el Convento de San Carlino, de Padres Trinitarios españoles, en Roma. Durante el día de la beatificación y semana posterior, se prevee que quede expuesto en el altar mayor de la iglesia, para que pueda ser visto y venerado por los peregrinos. Cuatro reproducciones fotográficas (gigantografías) se colocarán en las casas de proveniencia de los mártires, en España.

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