Desde sus orígenes, el laicado trinitario está ligado a la vida y al carisma de la Orden Trinitaria. Los laicos participaban en la misión de los religiosos, formaban cofradías que vivían de su espiritualidad y ayudaban en las obras caritativas, principalmente en la redención de cautivos, con sus recursos y participación personal. Los laicos trinitarios, en virtud de su bautismo y como discípulos de Juan de Mata, hacen su experiencia de la Trinidad y del Cristo Redentor junto al pobre, al cautivo y a los marginados del mundo actual, colaborando en las obras de apostolado de las comunidades de trinitarios y trinitarias.
La vida e identidad del laicado están reguladas en el Proyecto de Vida del Laicado Trinitario. Los diversos grupos, nacidos en torno a las comunidades trinitarias, se organizan por zonas, regiones y naciones. Están representados en el Consejo Internacional del Laicado Trinitario, compuesto por ocho miembros, delegados de España, Italia, Francia, Estados Unidos, Canadá, América Central, América del Sur y Madagascar.