“Comenzar de nuevo”

Formación básica para niños refugiados sudaneses.

Proyecto trinitario en El Cairo/Egipto

 

 

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Presentamos uno de los proyectos de los trinitarios, presentes en El Cairo desde enero de 2002: la escuela de formación básica para niños refugiados sudaneses del barrio de Kilo Arbaa Wy Nus, en la periferia de la ciudad, limítrofe con el desierto, fundada por los misioneros combonianos, y ahora bajo la responsabilidad de los trinitarios. Es el primer paso de un proyecto trinitario de compromiso con los cristianos sudaneses perseguidos y refugiados en El Cairo, a desarrollar en tres fases principales: mantenimiento y ampliación del centro actual; construcción de un nuevo centro más funcional y mejor dotado para servicios de educación, cultura propia, formación cristiana, catequesis, celebraciones litúrgicas, y recreativas; y la dotación de una vivienda para la pequeña comunidad trinitaria.

 

 

Niño cuidando vacas

     Este niño sudanés cuida vacas, en los verdes pastos de Ecuatoria, en la región sur del Sudán. Zona en cuyo subsuelo abundan los yacimientos de petróleo. El Sudán es el país más grande de África, con amplia gama de etnias distintas. Hay grandes diferencias de paisajes: el Sur, especialmente Ecuatoria, es una región muy fértil. Aquí se cultivan mango, cacahuetes, mijo y maíz y abundante pasto para vacas y cabras.

 

 

Huellas de la guerra

     Los agricultores no siempre pueden cosechar lo que han sembrado. En el sur domina una guerra civil, la segunda que soporta el Sudán en veinte años. En este lugar cayó una bomba y no explotó. Los niños vieron cómo los aviones del gobierno del norte bombardeaban, en el mismo lugar donde ellos suelen jugar. Su objetivo eran los grupos de rebeldes de resistencia que luchan ya desde hace tiempo contra los soldados del gobierno.

     Las razones de esta guerra no son fáciles de explicar. Los pueblos africanos del sur del Sudán han sido perseguidos y marginados desde siempre. También la religión tiene mucho que ver con esta guerra. En el norte la mayoría son musulmanes, en el Sur son cristianos y animistas. El gobierno fundamentalista musulmán quiere imponer las leyes del islam para todo el país. Los rebeldes y otras personas del sur están en contra. En el sur del Sudán hay una gran riqueza natural y mucho petróleo. Los poderosos del Norte, los rebeldes y los multinacionales están muy interesados en el petróleo.

     Los distintos grupos rebeldes están también divididos entre ellos y se hacen la guerra. En esta guerra civil muere mucha gente inocente. Se destruyen muchos campos y cultivos. Muchos hombres y mujeres sufren hambre, o se refugian en países limítrofes.

 

 

Colegio al aire libre

     Para los niños del sur del Sudán las clases bajo el sol son la única posibilidad de poder aprender algo. Su escuela ha sido destruida por las bombas. Distintas organizaciones internacionales colaboran para reconstruir y mantener estas escuelas, facilitando material escolar: desde bancos y libros, hasta cuadernos y rotuladores.

 

Campo de refugiados en Jartum

     Los hombres y mujeres en el Sur temen por su vida. Cada vez más sudaneses del sur venden sus ganados y abandonan sus hogares con las pocas pertenencias que les quedan y se van. Muchos se ven obligados a huir a países vecinos como Kenia, Egipto y otros. El camino hacia la frontera del sur es peligroso, pues atraviesa los campos de batalla de los rebeldes y los militares. Otros buscan el camino hacia el norte. A pie, en tren o hacinados en camiones viajan a Jartum, capital de Sudán. Aquí el paisaje es muy distinto al de su lugar de procedencia. Jartum se encuentra en medio del desierto. En los campos de refugiados a las afueras de Jartum no hay electricidad ni agua potable. Los refugiados recién llegados se construyen sus vivienda/tienda con maderas, mantas y telas para protegerse del fuerte viento del desierto.

 

 

Llegada de los refugiados a El Cairo

     Estos niños y su madre no se han quedado en Jartum. Tuvieron suerte y consiguieron un visado como turistas para Egipto. El padre lleva ya algún tiempo en El Cairo. Madre e hijos viajan en tren desde Jartum hacia la frontera con Egipto. Aquí toman un barco que les conduce a través del Nilo hasta Assuán. Allí, junto a otras familias, suben a una pequeña furgoneta, similar a las pateras del Estrecho de Gibraltar. El viaje hasta El Cairo dura doce horas. Su último dinero lo han entregado al conductor para pagar el viaje. Madre e hijos están ansiosos porque no saben lo que les espera en El Cairo:  una inmensa e infernal ciudad con diecisiete millones de habitantes. ¿Podrán encontrar al padre? ¿Dónde van a vivir? ¿Encontrarán lugar donde descansar tras el largo y agotador viaje? ¿Cómo será su vida y su futuro en la mayor ciudad de África? El destino de la furgoneta es la iglesia del Corazón de Jesús, parroquia de la comunidad sudanesa, regida por los padres combonianos, residencia actual de los trinitarios. Cada semana llegan a este lugar de El Cairo varias decenas de refugiados buscando asilo. Muchos tienen la suerte de encontrarse aquí con familiares y amigos que llegaron hace algún tiempo a El Cairo, y que son los que les pueden echar una mano en las primeras semanas. Otros no tienen más que la primera ayuda que les prestan los combonianos.

 

 

Rita, Franco y Kaynda

     Son ya 30.000 los refugiados sudaneses que viven en El Cairo. Rita, Franco y Kaynda llegaron hace dos años. Hoy viven con algunos de sus familiares en el barrio de Arbaa Wy Nus a unos 25 kilómetros del centro de la ciudad. Se trata de un barrio en construcción, en los límites del desierto, en el que viven unas trescientas cincuenta familias sudanesas. La mayoría de las casas están aún sin terminar por falta de medios; en las calles de tierra hay mucho polvo, animales sueltos y basura por todas partes. El alquiler aquí es más económico que una casa terminada. Para muchas de estas familias sudanesas la vivienda consiste en una sola habitación donde los seis u ocho miembros que la componen, comen, viven y duermen, compartiendo un solo baño común con otras dos, tres o, tal vez, cuatro familias.

 

 

La casa de Rita

     También Rita vive con sus tres hermanos y su padre en una de esas viviendas. Rita es la encargada de cocinar. Aquí prepara el “Foul”, un plato de judías con cebolla y tomate, muy apreciado en Egipto y Sudán, único plato que comen al día. A Rita y los suyos les gustaría comer carne y frutas como hacían en Sudán, pero aquí la carne y la fruta fresca no están a su alcance. El padre de Rita es obrero de la construcción y está todo el día fuera de casa para ganar 78 euros al mes. Cada mañana le da a Rita dos libras egipcias, cincuenta céntimos de euro,  para comprar la comida del día. Rita, a sus doce años, es la responsable de la casa. Su madre se quedó en Sudán, pues sus padres se separaron antes de emigrar a El Cairo. Rita echa mucho de menos a su madre, no sabe si la volverá a ver, y recuerda su casa en el sur del Sudán con un bello paisaje, ahora destruido por los efectos de guerra; recuerda a sus familiares y amigas y añora el amplio espacio que tenía para vivir y jugar.

 

 

 Amistad con niños egipcios

     Marian, una niña egipcia, es amiga de Rita. Vive con sus tres hermanos y sus padres en la esquina siguiente. Con frecuencia las dos lavan juntas los platos o la ropa, pues Marian es también la responsable de las cosas de su casa. Sus padres salen cada mañana para ganar el sustento de su familia. No todos los niños egipcios y sudaneses se llevan tan bien como Rita y Marian. A muchos niños egipcios, esos niños de piel oscura y corto cabello ensortijado les parecen extraños y no quieren tener trato con ellos. Los niños sudaneses prefieren estar con los suyos. Dado que los colegios egipcios rechazan en su gran mayoría a los sudaneses, los niños egipcios y sudaneses tienen pocas posibilidades de trato.

 

 

La escuela de Arbaa Wy Nus

     En el barrio de Arbaa Wy Nus los trinitarios acaban de hacerse cargo de una escuela elemental, promovida por los combonianos, para niños refugiados del Sudán. Durante el curso 2002/2003 casi quinientos niños, entre seis y catorce años recibirán formación. Rita, Franco y Kaynda son tres de ellos. La escuela construida con adobe, ladrillo, maderas y lonas, resulta pequeña, razón por la que los niños  acuden unos por la mañana y otros por la tarde. Ante la necesidad de ampliar, actualmente los trinitarios hacen las gestiones oportunas para alquilar unas habitaciones próximas y un pequeño patio de tierra. Esta escuela está anexionada a la parroquia del Corazón de Jesús, de los padres combonianos. En esta parroquia funciona un colegio con casi mil niños sudaneses, cristianos y musulmanes.

 

 

Enseñanza

     En la escuela de Arbaa Wy Nus se enseñan las mismas asignaturas que en las escuelas de Egipto. Todos los que están bautizados reciben, además, clase de religión. Su asignatura favorita es el inglés. Muchos sueñan que sus familias podrán llegar algún día a América, Canadá o Australia y allí empezar una nueva vida. En las clases y entre los mismos alumnos se habla el árabe, igual que en Egipto, aunque el árabe sudanés sea un poco distinto. Sin embargo, un buen número de niños tienen que aprender el árabe en El Cairo, porque no es su lengua materna. No en vano, Sudán es el país de las cien lenguas distintas, además del inglés y del árabe.

 

 

Recuerdos

     De vez en cuando un pintor sudanés, afincado en El Cairo, viene a la escuela a enseñar a los niños. Dibujar y pintar les encanta a todos los niños. Los niños sudaneses dibujan sus recuerdos del Sudán: árboles, iglesias, barcas por El Nilo, pero también aviones, metralletas y bombas efectos de la guerra.

 

Costumbres sudanesas

     Abuelos, padres y maestros ayudan a los niños a no perder las costumbres de su país: bailes típicos, instrumentos y música autóctona, que muchos practican en la escuela. En las fiestas de la escuela, en las celebraciones de la comunidad y en la liturgia de la misa se interpretan estas canciones y bailes del rico folklore sudanés.

 

 

Centro médico

     Los mismos locales que se usan para la enseñanza son utilizados para la catequesis, la celebración de la eucaristía y para centro médico. Una vez a la semana, un médico visita a niños y maestros llevando en su viejo maletín algunos instrumentos y medicinas. Muchos niños padecen tuberculosis, bronquitis, pulmonía, y otras enfermedades respiratorias. En verano sufren frecuentemente diarreas y enfermedades de la piel. Enfermedades todas ellas que tienen mucho que ver con las condiciones insalubres e infrasanitarias en que viven, y su forma de alimentación.

 

 

En el campo de deporte

     El destartalado campo de deporte del barrio es el lugar favorito de los chavales más mayores. Aquí disfrutan jugando al fútbol y otros juegos de pelota. Ninguno de ellos ha oído hablar de Raúl, Zidane o Ronaldo, pero son felices practicando su deporte favorito, en medio de una polvareda infernal. En la escuela y en casa no hay espacio para juegos. Los parques y columpios están muy lejos de Arbaa Wy Nus. Los niños egipcios se han dado cuenta de que los sudaneses juegan mejor que ellos al futbol y no estaría mal celebrar algún partido amistoso de vez en cuando, pero eso...

 

 

Grupo de niños

     Amistad entre los diferentes pueblos y religiones, y, especialmente, la paz para su país es lo que desean estos niños sudaneses y todas sus familias. Mientras, sueñan con un incierto futuro que esperan sea mejor que el presente. El proyecto de los trinitarios en favor de estos niños y de sus familias quiere poner en ellos signos del amor del Dios Trinidad hacia ellos  y sembrar en su futuro semillas de esperanza.

 

 

Presupuesto de gastos para el curso 2002/2003:

 

·         Alquiler de los locales actuales: 4.445 Euros.

·         Alquiler de nuevos locales para ampliación: 2.400 Euros

 

            F  Para un contacto directo con los trinitarios en El Cairo escribe al correo electrónico: osstcairo@hotmail.com

 

            F Para colaborar en este proyecto a favor de los niños refugiados sudaneses envía tu aportación directamente, sin intermediarios, a:

Ordre de la Tres Sainte Trinite
C. Nº: 45022 BNP PARIBAS LE CAIRE. Bank Code: BCPSEGCXAXXX
Bank address: 3, Latin America Street, 11511 Garden City-Cairo
 
En España: Manuel Cánovas García (El Cairo)
C. Nº 0182-0220-03-0201519473 – BBVA
 
¡Necesitamos tu ayuda! ¡Colabora con nosotros! ¡Muchas gracias!
 
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