Trinitarios.net desea, a todos sus lectores, y de modo particular a los miembros de la Familia Trinitaria, una feliz fiesta de San Juan de Mata, el próximo día 17, con las mejores bendiciones de nuestro padre y fundador.

 

 Conferencia pronunciada por el padre Giulio Cipolloneen en el Congreso Trinitario Granada 2004.

 

"Novedad del proyecto trinitario de Juan de Mata, para la liberación de los cautivos"
 

Giulio Cipollone, osst.

Universidad Gregoriana (Roma)

Separata de la conferencia pronunciada por el autor en el V Congreso Trinitario Internacional Granada 2004. La conferencia completa se puede encontrar en las Actas del V Congreso Trinitario de Granada 2004. Estas actas se pueden obtener al precio de 8 Euros haciendo el pedido a: redaccion@trinitarios.net

 

  

La intención de esta comunicación es proponer una página de historia humanitaria, justo del tiempo de las extenuantes guerras santas: cruzada y gihad. Se tratará de coger las novedades de un proyecto humanitario que muestra síntomas de una nueva cultura entre el mundo de los cristianos y el de los musulmanes, en el contexto de este V Congreso Trinitario Internacional, dedicado al "Diálogo entre las religiones: por la justicia, la libertad y la paz en el mundo". Esta página de historia es  la del acontecimiento de los Trinitarios, nacidos del proyecto, evidentemente nuevo, de Juan de Mata. Este inventor del proyecto y organizador del grupo de los Trinitarios, dialogó con el Islam no predicando con muchas palabras o demostrando formulaciones dogmáticas, sino 'mostrando' signos concretos de justicia, de liberación y de paz: concretamente sin armas y pagando en persona. Regalando la vida al servicio de la liberación sea de los cristianos víctimas de la violencia de los musulmanes, sea de los musulmanes víctimas de la violencia de los cristianos. Se trata de un proyecto en alternativa a la propaganda insistente de los proyectos armados que preveían el recurso a las armas como el 'único posible'. Ofrece ulteriores sugestiones a considerar ya que es justamente el sumo jefe de la Cristiandad quien confía en la estrategia armada como la única vía posible.

En el estudio de esta página de historia analizada, está implícita la intención de especular para contribuir a reducir o eliminar la escandalosa usura bélica a la que hoy asistimos y en la que estamos implicados, entre el mundo occidental hebreo cristiano y el musulmán. 

 

 LA INTUICIÓN DE JUAN DE MATA:

DESARME Y SERVICIO HUMANITARIO

Juan de Mata 

A Juan de Mata lo debemos considerar un auténtico profeta, porque en él encontramos las características bíblicas del profeta, aunque leídas en clave moderna. No está de menos recordar que, en el tiempo de Juan de Mata, se vivía el periodo histórico de la Cristiandad, como una continuación de la historia de Israel. 

De hecho, advertimos en la experiencia de Juan de Mata una metodología y contenidos proféticos. Él es llamado por Dios: 've' la voluntad de Dios expresada como un proyecto nuevo y actual. Cree sin reservas en la llamada y en la 'nueva voluntad' de Dios, hasta el punto de darse totalmente a esta causa, querida expresamente por él. El proyecto de Dios se transforma así en proyecto de Juan de Mata. Anuncia y divulga el mensaje. Es mensajero de un mensaje, que no es suyo, pero que le ha sido confiado por Dios. Su anuncio también es denuncia en nombre del pueblo de Dios que sufre y es oprimido en manos de los enemigos. Su denuncia no es de destrucción sino de construcción alternativa. 

El creador del proyecto y el jefe carismático del grupo es Juan de Mata, magister theologus. Él es de origen provenzal, lo que hace suponer una evidente sensibilidad mediterránea en contacto directo con los sarracenos. Como sabemos toda la Cristiandad del tiempo estaba resentida por las heridas de las guerras con el mundo musulmán; así que no resulta extraño que el inventor del proyecto, formado culturalmente en París, diera vida a un grupo propio en aquella región de Francia.

El propósito se concibió durante la celebración de su primera misa (1193-1194) en el contexto de la Eucaristía, como sabemos de las fuentes narrativas del s. XIII. Una inspiración divina, o si preferimos una intuición profética, que da a luz en él el propósito o intención de redimir los esclavos cristianos de los infieles: problema angustioso para toda la Cristiandad. Esta voluntad o primaria intención, la hizo saber al obispo de París y al abad de S. Víctor, sucesivamente Juan de Mata hizo pública su aspiración a Inocencio III, que describe esta voluntad como propósito e intentio. 

Según la vocación de Juan de Mata el grupo de nuestros redentores cristianos deberá tener un permanente contacto con los musulmanes, pero sin los molestos prejuicios que existen entre la gente que quiere/debe demostrar, sino más bien y sólo con la actitud de quién quiere/debe mostrar.  En el fondo, la vía principal indicada por el Evangelio de Cristo para que "vean" y den gloria, para que vean y se conviertan. 

Cuando se examinan la lista de insultos que los musulmanes dirigieron a los cristianos, uno se queda asombrado por la variedad. Comúnmente se tratan de 'insultos religiosos'. Entre estos uno de los insultos 'teologales' fue aquel de trinitarios. En el contexto de la desviación, disociación y politeísmo, los cristianos son los trinitarios por oposición a unitarios o monoteístas. Es interesante y sugestivo el hecho de que nuestro grupo cristiano, nacido para un contacto humanitario y sistemático con los musulmanes, haya adoptado un título y nombre, por así decir, anti-islámico. Pero se trató de una actitud por encima de toda sospecha: completamente inerme. Un nombre para mostrar una caridad visible. Las consecuencias de este hecho adquieren una gran importancia, allí donde se considera a la Cristiandad a nivel universal, no local o regional, pues aún no se  había llegado a una maduración tal, que reconociera la fiesta de la Trinidad para toda la cristiandad, a nivel universal. El redentor trinitario, entonces, por la presencia dinámica de la Trinidad: es personalmente un missus al redimir, comunitariamente llama a sus casas e iglesias de la Trinidad, celebra el Eucaristía en honor de la Trinidad y su fiesta, todavía en un tiempo de devoción trinitaria “no declarada” y, posteriormente celebrada semanalmente en las horas de la Trinidad. De este modo, la dimensión trinitaria en la disposición de la orden, se convierte en una dimensión liberadora. Juan de Mata tiene una visión dinámica de la Trinidad que encontramos reflejada en la RT, en la iconografía y en el hábito trinitario. En un tiempo en que los musulmanes 'insultan' a los cristianos llamándolos "trinitarios." 

Juan de Mata es cruzado con el signum Trinitatis, no con una cruz militar. La simbología trinitaria expresada con los colores: rojo, azul y blanco es propia y exclusiva de la Orden Trinitaria. Los tres colores están presentes en el vestido trinitario que los identifica de manera peculiar. Esta iconografía trinitaria es única y ha resultado inapropiada a lo largo de los siglos. Es una cruz inerme. En un contexto de santa guerra, la Orden de Juan de Mata se presenta a nivel humanitario como un tipo de Cruz Roja. Una Cruz Roja cristiana, que expresa y divulga el nombre de la Trinidad. Sin predicar. Mostrando.

La cabalgadura querida por Juan de Mata es el burro. Juan de Mata ha preparado  a sus religiosos para una continua itinerancia en favor de las obras de redención. Por sus incesantes desplazamientos, tuvieron necesidad de una cabalgadura. No es casualidad que en la Regla Trinitaria se le dé amplio espacio a la hospitalidad y se mencione expresamente los euntes et redeuntes. La RT prescribe: "Equos no ascendant nec etiam habeant, sed asinos tantum liceat subir, datos vel accomodatos vel de propriis nutrituris susceptos". Cabalgar sólo en burros será un gesto-signo que evocará al religioso trinitario. El empleo del burro, por norma de regla de vida, ha suscitado en la historia de las costumbres, un sintagma que revela la iconografía: fratres asinorum; frères aux-anes, Eselsbruder. Para permanecer en el siglo XIII, encontramos algunas típicas expresiones que indican como los religiosos trinitarios y la Orden: fratres asinorum; Trinité aus Asniers. Todavía en el siglo siguiente encontramos la referencia: Les freres des Asnes de "Fontainebliaut." 

Juan de Mata, como hemos considerado, es profeta porque es un libertador que paga en persona dentro de un clima de guerra santa predispuesta a hacer esclavos que permaneciesen esclavos, y además en nombre de Dios. 

   

El proyecto de Juan de Mata está entre Cristiandad e Islam  

El año 1187 eran decenas de millares los cautivos cristianos en manos de los musulmanes, sin contar las más antiguas historias de cautiverio ni las más recientes como la de los capturados en Acres, Alarcos, Gafa y en los innumerables e interminables episodios de guerrilla. El fenómeno de la esclavitud cristiana fue quizás el más grande de la Cristiandad. Por su potencialidad y fuerza libertadora. En realidad los cristianos estaban más preparados para hacer esclavos que para liberarlos.  

Para las decenas de miles de cautivos cristianos, hemos subrayado la falta de una organización de tipo supranacional, a escala de Cristiandad, según las dimensiones del fenómeno a resolver. Ante semejante estado de las cosas, maravilla la experiencia de un grupo espontáneo nacido en el seno de la Cristiandad para liberar a los cautivos cristianos de manos de los infieles sarracenos, y que Inocencio III aprueba y propaga; lanzando la iniciativa a escala internacional.

Nos encontramos frente a un proyecto libre, más allá de los límites de las fronteras y las competencias de los príncipes cristianos. Rasgos tradicionales y características nuevas y definidas equipan al grupo de los redentores Trinitarios. Es un grupo religioso, no militar, no al servicio de los poderosos, nacido para una obra social de misericordia, en el campo de la redención de los cautivos cristianos. Es un grupo completamente desarmado, para una liberación integral, alma y cuerpo, y, sobre todo, gratuitamente y sin que se sigan otros vínculos. Se trata de un grupo que en efecto expresa la primera organización creada de este tipo en el mundo de la Cristiandad. Ella posee en si, además, un 'más allá' en la disposición jurídica sea en la relación con los sarracenos, sea en el contexto de la liberación de los cautivos cristianos. Es un primer gesto, también en orden cronológico, de Inocencio III, en tiempo de tregua y, por lo tanto, apto para la liberación de los cautivos.  Este grupo practicará una liberación total, sin tener que portar cadenas y sin dependencias por la deuda. Ciertamente un fenómeno. Un fenómeno desarmado y de gratuidad. La novedad del grupo de los redentores Trinitarios no ha sido estudiada suficientemente, y a veces esta orden aparece dentro de las órdenes religioso-militares erróneamente.

Aspectos originales unidos a un modo de ser evangélico no traumático y 'fuera' de la Iglesia, hacen de este grupo una expresión de acercamiento al Islam, totalmente desmilitarizado para una liberación total de los cautivos, que se encontrarán libres sin tener que 'pagar'. Totalmente libres. Una aproximación desarmada y de caridad tangible que se anticipa en dos décadas al entusiasmo desarmado de Francisco de Asís. Se trata de un grupo libre. Ha tenido su origen y se ha desarrollado fuera de todo esquema. El grupo expresa una experiencia que se revela una novedad para la sociedad cristiana de su tiempo. 

El primer núcleo de estos hombres, es bueno recordarlo, se forma en la década que sigue al terrible año 1187, en el cual además de la cautividad de la ciudad santa de Jerusalén se registra el cautiverio de decenas y decenas de millares de cautivos cristianos, caídos en las manos de los sarracenos. La modalidad del rescate es doble: "o, dando un precio razonable, por su redención o por el rescate de los cautivos, de tal manera que después con un razonable intercambio y de buena fe, el cristiano se redima cambiándolo por el pagano según los méritos y el estado de las personas". Se trata de una concesión. Inocencio III escribiéndole al emir almohade dirá "este concessum". Como es evidente nos encontramos en un tiempo en que, bajo penas severas, está prohibido el contacto comercial con los sarracenos y, evidentemente, establecer relaciones ventajosas para los mismos. El Papa, con esta disposición deroga la norma jurídica, es más permite la liberación de los enemigos aunque haya otra finalidad por medio. Como se sabe su llamada a los templarios y a los príncipes cristianos de ultramar para la commutatio, quedó sin resultado.

Ya en el primer año de su pontificado, por el contacto con Juan de Mata, el Papa manifiesta su interés por la liberación de los cautivos. Ahora, justo al principio del segundo año de pontificado, toma la iniciativa de escribirle al 'príncipe de los creyentes', Miramolino. Se trata de una iniciativa humanitaria. De caridad misericordiosa según el mandamiento evangélico. El destinatario de la célebre misiva del 8 de marzo de 1199 está entre los más representativos del mundo musulmán. Es una misiva única en su género. El Papa toma la iniciativa partiendo de un terreno desarmado: la misericordia. El proyecto de liberación que el Papa quiere presentarle al interlocutor musulmán no ha sido concebido por él, sino por un fiel cristiano, provenzal, formado en París, maestro en teología y sacerdote. Un proyecto ya experimentado a nivel de iglesia local y que ya consiguió pública adhesión de seguimiento y de benévola beneficencia. Inocencio III hace suyo el proyecto, se desposa con la causa, es más la presenta y propone como 'el plan de liberación' en nombre de la Cristiandad. No existieron otros planes de liberación a escala de Cristiandad. "En realidad, algunos hombres de cuyo número son los portadores de la presente, inflamados hace poco por Dios, han encontrado una regla y una orden, en base a sus normas deben gastar para la redención de los cautivos un tercio de lo que reciben o que poseen ahora o podrán conseguir en el futuro”

El proyecto de los Trinitarios y la consiguiente regla, RT, han sido objeto de atención por parte de acreditados medievalistas en las últimas décadas, y han sido objeto de estudio en el Congreso internacional, La liberazione dei captivi tra cristianità e Islam. Oltre la Cruciata e il Gihad: tolleranza e servizio umanitario. Atti dil Congreso interdisciplinare di studi storici (Roma) el 16-19 de septiembre de 1998, organizado por el VIII centenario de la aprobación de la regla de los Trinitarios por parte del papa Inocencio III el 17 de diciembre de 1198 / 15 safar, 595 H, (Collectanea Archivi Vaticani 46, Ciudad del Vaticano, Archivo Secreto Vaticano, 2000, pp. 844). Entre los mensajes de adhesión y las palabras de saludo debemos recordar los de el card. A. Sodano secretario de Estado de la Ciudad del Vaticano; de Mohamed Husein Said al Sadr, embajador de Egipto ante la S. Sede; de Federico Mayor Zaragoza, Director general del Unesco; del arzobispo G. Pittau, secretario de la Congregación para la educación católica. 

Los estudiosos han localizado algunas características puntuales que no pueden ser desatendidas; la de la universalidad o 'escala de cristiandad' del mensaje y del servicio de los Trinitarios, y de la alternativa y  del ''más allá de” de la opción de los Trinitarios; igualmente subrayaron las diversas actitudes de Inocencio III, que tiene con la RT un proyecto desarmado y humanitario que ofrecer a los musulmanes.

En enero de 1212 encontramos el más alto y evidente interés de Inocencio III por la suerte de los cautivos cristianos y por su liberación, más allá del interés extraordinario manifestado por los cautivos con ocasión del nacimiento del proyecto del grupo de los Trinitarios. Tras una semana parten de su cancillería tres cartas, las tres motivados por el grave problema de las decenas de millares de cautivos cristianos en manos de los sarracenos. La primera carta es del 13 de enero y está dirigida a Alberto Avegadro patriarca de Jerusalén, legado de la sede apostólica (1202-1212); la segunda del 18 de enero, dirigida a Nicolás, patriarca de Alejandría; la tercera es del 19 de enero dirigida a todos los cautivos "en Alexandria et Babylonia constitutis". Según Inocencio III es un deber 'de justicia' liberar a los cautivos; él cita al mismo Cristo proponiendo a la meditación cuanto ocurrirá en el día del juicio final. Se trata de una advertencia evangélica, según Mt 25, 34.36.40 y, según el versícula 41 del mismo capítulo, en que se presenta el reproche dirigido a los condenados. Inocencio III parafrasea las dos citas del evangelio de Mateo. La conclusión lógica es que la liberación de los cautivos es una obligación sustentada por la humanidad, la caridad y el mandamiento. Inocencio III se remonta a las disposiciones canónicas para subrayar las excepciones previstas para solucionar el caso dramático del cautiverio, y para encuadrar la hipótesis de la falta de compromiso en el ámbito de la trasgresión. Existe el temor, para aquellos que no se presenten para la liberación susodicha de establecer una propia justicia contra la de Dios; de cuidar más a las cosas que a las personas, pecado este evidente cuando se llega a liberar los cautivos para obtener una ventaja en dinero y no para redimir a los hermanos, o bien se evita la redención, tal y como está.  

Debe ser recordado que se trata de decenas de millares de cautivos cristianos con el inmediato riesgo que una vez cambiada la religión y/o apostatando, entraban a ser fuerzas efectivas y activas para el ejército musulmán. La fe, sobre todo, es ciertamente un hecho importante; el hecho más noble que hace de fondo a todo el hecho de cautiverio y liberación. El hecho que se proponga una solución por parte de los mismos cautivos significa que el problema era enorme y que, incluso fácilmente solucionable más allá de la vía de la pura caridad, del autorrescate, del comercio por lucro o del intercambio por evidentes intereses político-militares, los cautivos saben que exiten otros cautivos musulmanes en manos de cristianos y proponen el simple intercambio de la gente sencilla: qué poco vale; se trataba de intercambiar las personas de poco valor. A tal fin es invocada la intervención de la sede apostólica porque se consideraba la viabilidad de la cosa, se induzca a quién se debe para obrar el intercambio. Como es fácil suponer, las personas más aptas debieron ser buscadas en el ámbito de los príncipes poderosos y los poderosos del ejército: los Templarios y los Hospitalarios, que, por lo demás, eran religiosos a todos los efectos, e indicados por los mismos cautivos como personas aptas para el intercambio, ya que tuvieron en las manos los cautivos sarracenos. Los cristianos cautivos se conforman con poco, partiendo de la finalidad o el riesgo de no apostatar y/o apostatar. Harían los mismos servicios qué ahora hacen a los infieles una vez que serán cautivos de los cristianos. En cambio se esperan el mismo trato que los cristianos les reservan a los infieles. Es interesante la disponibilidad, real y/o del momento, de los cautivos y la posible legítima cautela y desconfianza de los príncipes y los religioso-militares cristianos. Según Inocencio III, los que incluso pudiendo, no quieren realizar el intercambio, deben ser creídos transgressores. Como veremos, a pesar de esta decidida posición del papa, tendrá poco crédito y eficacia, todavía después de su muerte, se encontrarán millares de cautivos cristianos en manos de los sarracenos. Él mismo no tiene el gusto de poder anunciar la adhesión de los religiosos y los príncipes al proyecto de liberación.

La Cristiandad no estaba preparada para experimentar  su debilidad, y, por tanto no estaba organizada para el rescate de los propios cautivos.

Hasta la llegada del grupo de los Trinitarios no existió una organización en nombre de la Cristiandad entera y con el relativo pasaporte internacional dedicada a la redención y a liberación de los cautivos. En realidad la buena voluntad y las tentativas de inducir a los Templarios, hospitalarios y príncipes cristianos a rescatar a los cautivos resultarán de poco éxito. En todo caso, los cautivos cristianos no habrían dejado de ser cautivos; habrían cambiado de dueño: habrían caído, y estaban dispuestos a hacerlo, en las manos de los 'hermanos' cristianos. 

 

El proyecto se convierte en regla de vida 

La RT ha sido redactada con la intervención directa de Inocencio III y aprobada por este pontífice arbiter mundi y en eminentes especula constitutus: el puesto más alto para observar el 'mundo entero', por lo tanto también el Islam. Este papa presenta y propone el plan operativo contenido en la RT en nombre de toda la Cristiandad a la 'contraparte' musulmana. El plan es para un servicio humanitario entre Cristiandad e Islam y es "de común utilidad" como el mismo Inocencio III escribe. Se puede creer que la intención original de la RT completamente orientada hacia el Islam para un servicio de misericordia en el campo específico de la liberación, así como el realizar un estilo de vida religiosa en el que el religioso no quiere salvar 'solo' el alma: escapando del mundo, sino 'juntos caminando hacia' y superando hasta las dificultades más 'empinadas' como aquella cultura y la religión diferente. Esto representa una evidente 'alternativa' respecto a los diversos  modos de vida religiosa en aquella época.

El proyecto de liberación de los Trinitarios se puede entender a través de tres explicaciones o comentarios con la adhesión y apropiación de Inocencio III, que consideramos intervención de hecho de la Sede Apostólica.  Vemos la mano de Inocencio III en la redacción del RT que da valor universal al plan de redención y liberación de los Trinitarios, junto al prologo el texto de la RT: "los intereses de Cristo" (el 17 de diciembre de 1198). La carta de Inocencio III a Abu' Abd 'Alá Muhammad A. el Nasir amir al mu'minin "con beneficio mutuo": de los cristianos y de los musulmanes (8 marzo1199). hasta el signum: (el 28 de enero de 1193/1194) hablando a nivel estético y dando una explicación pública al mosaico, ca. 1210, situado en una fachada externa en Roma.

Por su contenido, como por lo escrito en la regla de vida, manifiesta un original modelo de redención y liberación. La RT está 'con la cabeza girada hacia el Islam' porque se implanta sobre el precepto evangélico de las obras de misericordia con evidente intención de volver a la pureza del Evangelio, según una difundida tensión en el pueblo cristiano que dio vida a numerosos movimientos: algunos de estos marginados como sospechosos o abiertamente heréticos, porque se coloca sobre un plano absolutamente práctico de redención y liberación para solucionar un problema 'universal': los prisioneros de la guerra santa que provenían de 'todo el mundo cristiano.' 

 

La intervención directa de Inocencio III 

Con ocasión del proyecto de los redentores Trinitarios, Inocencio III sigue de cerca la intención del grupo, tiene la primera ocasión de afrontar el problema de los cautivos cristianos, interviene en la redacción de la regla de vida y la aprueba, por lo tanto presenta al hostil sarraceno el proyecto cristiano de redención, a escala de la Cristiandad.

Inocencio III establece, por medio de este grupo espontáneo, una relación humanitaria con el mundo del Islam. Una relación, por así decir, oficial y permanente. Se trata de una alternativa desarmada y humanitaria en la cual se implanta una actitud contracorriente y organizada: en el fondo un tipo de actitud no anti islámico pero 'contra las cruzadas'; las que estaban armadas de teología pero desarmadas de caridad. 

Son varios los títulos por los que se puede señalar como original la relación de Inocencio con el grupo de los cristianos redentores y por consiguiente con el Islam.

Las obras del RT "et christianis expediunt et paganis"; "est concessum" 

Por dos cartas, del 17 de diciembre de 1198 y del 8 de marzo de 1199 se notan dos incipit inusuales, utilizados por la cancillería papal. De notar un verbo activo y otro pasivo importantes en la carta de presentación del proyecto cristiano al príncipe musulmán: regulam et ordinem invenerunt; ut paganos captivos a christianis redimant, este de concessum

Las obras previstas por la RT son de común utilidad ya sea para los cristianos, que para los no bautizados. La primera carta de Inocencio III escrita a un príncipe musulmán es la del 8 de marzo de 1199, mandada a Abu' Abd 'Alá Muhammad A. el Nasir amir al mu'minin. Es una carta muy citada cuando se ha escrito sobre las relaciones internacionales entre Cristiandad e Islam y más precisamente sobre las relaciones entre papado e Islam. La carta es realmente excepcional, también porque la relación epistolar del Papa con el interlocutor musulmán no es frecuente. De la carta de Inocencio III el susodicho príncipe es miramolino, amir al mu'minin, príncipe de los creyentes y regi marrochetano, rey del Maghreb. Este rey en efecto fue más que rey, un tipo de emperador y jefe de todos los Almohades que dominaron el Norte África de Túnez al océano y  toda la España musulmana.

Ciertamente las circunstancias históricas habrán influido en Inocencio III, haciéndole preferir Al Nasir, príncipe musulmán del mundo islámico occidental, con respecto a los demás príncipes musulmanes orientales. Es este un tema que merece mención; de todas formas nos parece entrever en los siguientes aspectos las posibles razones para preferir un interlocutor occidental musulmán a uno oriental. Ante todo el príncipe occidental estaba prácticamente solo gobernando una gran parte del mundo musulmán. Hacía poco que había subido al trono. No sabemos si Inocencio III sabía que su destinatario era jovencísimo, ni, si en realidad tenía conocimiento del cambio en el gobierno de la parte no oriental del Islam. Hay motivos para creer que Inocencio III haya querido intentar el camino occidental en su interés preciso por los cautivos. se trataba de una camino más fácil para poder llegar a Alejandría y a Damasco, ofreciendo un salvoconducto y credenciales a los redentores cristianos. En todo caso, más allá de estas consideraciones interesantes según las circunstancias, es en el texto mismo de la carta, donde presenta a los redentores cristianos en nombre de la Cristiandad y en el texto de la regla de vida del grupo, donde se puede entender la clara novedad del proyecto cristiano de liberación.

El Papa presenta a estos hombres no como religiosos, sino simplemente como "viri quidam": 'ciertos hombres' que han encontrado el proyecto, lo han hecho propio, y lo han estudiado. Es un discurso operativo. Y explica como, por motivo de su Regla de vida, que sustenta un ordo éstos 'viri quidam' han decidido dedicarse a la redención de los cautivos: primer punto. Segundo punto: dedican una tercera parte de los ingresos para este fin; tercer punto importante o cuarto, es el discurso que en el que el Papa anuncia que pueden rescatar a prisionero musulmanes mediante intercambio: "est  concessum". Una experimentada continuidad jurídica impidió sistemáticamente, hasta la excomunión, el hecho de mantener comercio con el mundo islámico. Los venecianos sabían que era este género de excomunión. Sabemos que las naves venecianas partieron, pero en lugar de ir a liberar Jerusalén ei fratres cohuterini, se pararon a saquear Constantinopla, con el resultado de todos conocido.  

Inocencio III dice que se trata de una obra de misericordia. Es un discurso muy diferente del que entablará con las siguientes cartas a los principios musulmanes". Entre las obras de misericordia, que Jesús Cristo, nuestro Dios, les encomendó a sus fieles en el evangelio, no ocupa un sitio de poca importancia la redención de los cautivos. El Papa toma la iniciativa partiendo de un terreno desarmado: la misericordia. A este objetivo, nada más adecuado que ir al Evangelio de Cristo, de la plenitud de la revelación y del texto definitivo; por tanto de la Nueva Alianza. La obra de la redención es presentada como mandamiento evangélico. Un mandamiento que en verdad no es el último en importancia: no minimum locum optinet redemptio "captivorum." 

Es intención del Papa atribuir a un plano espiritual, nacido de Dios, la voluntad de los redentores cristianos. No se trata de un plan político, ni de un programa fruto de cálculo mundano. La novitas que suscita el interés y la determinación del proyecto consisten más claramente, en la práctica de la tertia pars de aplicar aritméticamente sobre todas, las rentas (omnium). Siempre: quos habent, vel in futurum poterunt optinere

El Papa ha hecho suyo el proyecto, hasta el punto que lo favorece con una intervención personal: "para que puedan satisfacer mejor su propósito, puesto que a menudo, los cautivos, logran ser liberados de las cadenas a través del intercambio, más que a través del rescate, les ha sido concedido rescatar los prisionero paganos en manos de cristianos, intercambiándolos para liberar a los cristianos."

Dado por descontado la evidente ventaja de la conmutación, un aspecto de la novedad y la llave de lectura consisten en esta revolucionaria concesión. Es una concesión que deja espacio al Evangelio, pero con el riesgo de toparse con/contra las políticas y los intereses de los príncipes cristianos.  

 

(*) Separata de la conferencia pronunciada por el autor en el V Congreso Trinitario Internacional Granada 2004. La conferencia completa se puede encontrar en las Actas del V Congreso Trinitario de Granada 2004. Dichas actas se pueden obtener al precio de 8 Euros haciendo el pedido a: redaccion@trinitarios.net