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La
intención de esta comunicación es proponer una página de historia
humanitaria, justo del tiempo de las extenuantes guerras santas: cruzada y
gihad. Se tratará de coger las novedades de un proyecto humanitario
que muestra síntomas de una nueva cultura entre el mundo de los cristianos y
el de los musulmanes, en el contexto de este V Congreso Trinitario
Internacional, dedicado al "Diálogo entre las religiones: por la
justicia, la libertad y la paz en el mundo". Esta página de historia es
la del acontecimiento de los Trinitarios, nacidos del proyecto,
evidentemente nuevo, de Juan de Mata. Este inventor del proyecto y
organizador del grupo de los Trinitarios, dialogó con el Islam no predicando
con muchas palabras o demostrando formulaciones dogmáticas, sino 'mostrando'
signos concretos de justicia, de liberación y de paz: concretamente sin
armas y pagando en persona. Regalando la vida al servicio de la liberación
sea de los cristianos víctimas de la violencia de los musulmanes, sea de los
musulmanes víctimas de la violencia de los cristianos. Se trata de un
proyecto en alternativa a la propaganda insistente de los proyectos armados
que preveían el recurso a las armas como el 'único posible'. Ofrece
ulteriores sugestiones a considerar ya que es justamente el sumo jefe de la
Cristiandad quien confía en la estrategia armada como la única vía posible.
En el
estudio de esta página de historia analizada, está implícita la intención de
especular para contribuir a reducir o eliminar la escandalosa usura bélica a
la que hoy asistimos y en la que estamos implicados, entre el mundo
occidental hebreo cristiano y el musulmán.
LA INTUICIÓN DE
JUAN DE MATA:
DESARME Y SERVICIO HUMANITARIO
Juan de
Mata
A
Juan de Mata lo debemos considerar un auténtico profeta, porque en él
encontramos las características bíblicas del profeta, aunque leídas en clave
moderna. No está de menos recordar que, en el tiempo de Juan de Mata, se
vivía el periodo histórico de la Cristiandad, como una continuación de la
historia de Israel.
De
hecho, advertimos en la experiencia de Juan de Mata una metodología y
contenidos proféticos. Él es llamado por Dios: 've' la voluntad de Dios
expresada como un proyecto nuevo y actual. Cree sin reservas en la llamada y
en la 'nueva voluntad' de Dios, hasta el punto de darse totalmente a esta
causa, querida expresamente por él. El proyecto de Dios se transforma así en
proyecto de Juan de Mata. Anuncia y divulga el mensaje. Es mensajero de un
mensaje, que no es suyo, pero que le ha sido confiado por Dios. Su anuncio
también es denuncia en nombre del pueblo de Dios que sufre y es oprimido en
manos de los enemigos. Su denuncia no es de destrucción sino de construcción
alternativa.
El
creador del proyecto y el jefe carismático del grupo es Juan de Mata,
magister theologus. Él es de origen provenzal, lo que hace suponer una
evidente sensibilidad mediterránea en contacto directo con los sarracenos.
Como sabemos toda la Cristiandad del tiempo estaba resentida por las heridas
de las guerras con el mundo musulmán; así que no resulta extraño que el
inventor del proyecto, formado culturalmente en París, diera vida a un grupo
propio en aquella región de Francia.
El
propósito se concibió durante la celebración de su primera misa (1193-1194)
en el contexto de la Eucaristía, como sabemos de las fuentes narrativas del
s. XIII. Una inspiración divina, o si preferimos una intuición profética,
que da a luz en él el propósito o intención de redimir los esclavos
cristianos de los infieles: problema angustioso para toda la Cristiandad.
Esta voluntad o primaria intención, la hizo saber al obispo de París y al
abad de S. Víctor, sucesivamente Juan de Mata hizo pública su aspiración a
Inocencio III, que describe esta voluntad como propósito e
intentio.
Según la vocación
de Juan de Mata el grupo de nuestros redentores cristianos deberá tener un
permanente contacto con los musulmanes, pero sin los molestos prejuicios que
existen entre la gente que quiere/debe demostrar, sino más bien y sólo con
la actitud de quién quiere/debe mostrar. En el fondo, la vía principal
indicada por el Evangelio de Cristo para que "vean" y den gloria, para que
vean y se conviertan.
Cuando
se examinan la lista de insultos que los musulmanes dirigieron a los
cristianos, uno se queda asombrado por la variedad. Comúnmente se tratan de
'insultos religiosos'. Entre estos uno de los insultos 'teologales' fue
aquel de trinitarios. En el contexto de la desviación, disociación y
politeísmo, los cristianos son los trinitarios por oposición a unitarios o
monoteístas. Es interesante y sugestivo el hecho de que nuestro grupo
cristiano, nacido para un contacto humanitario y sistemático con los
musulmanes, haya adoptado un título y nombre, por así decir, anti-islámico.
Pero se trató de una actitud por encima de toda sospecha: completamente
inerme. Un nombre para mostrar una caridad visible. Las consecuencias de
este hecho adquieren una gran importancia, allí donde se considera a la
Cristiandad a nivel universal, no local o regional, pues aún no se había
llegado a una maduración tal, que reconociera la fiesta de la Trinidad para
toda la cristiandad, a nivel universal. El redentor trinitario, entonces,
por la presencia dinámica de la Trinidad: es personalmente un missus
al redimir, comunitariamente llama a sus casas e iglesias de la Trinidad,
celebra el Eucaristía en honor de la Trinidad y su fiesta, todavía en un
tiempo de devoción trinitaria “no declarada” y, posteriormente celebrada
semanalmente en las horas de la Trinidad. De este modo, la dimensión
trinitaria en la disposición de la orden, se convierte en una dimensión
liberadora. Juan de Mata tiene una visión dinámica de la Trinidad que
encontramos reflejada en la RT, en la iconografía y en el hábito trinitario.
En un tiempo en que los musulmanes 'insultan' a los cristianos llamándolos
"trinitarios."
Juan de
Mata es cruzado con el signum Trinitatis, no con una cruz militar. La
simbología trinitaria expresada con los colores: rojo, azul y blanco es
propia y exclusiva de la Orden Trinitaria. Los tres colores están presentes
en el vestido trinitario que los identifica de manera peculiar. Esta
iconografía trinitaria es única y ha resultado inapropiada a lo largo de los
siglos. Es una cruz inerme. En un contexto de santa guerra, la Orden de Juan
de Mata se presenta a nivel humanitario como un tipo de Cruz Roja. Una Cruz
Roja cristiana, que expresa y divulga el nombre de la Trinidad. Sin
predicar. Mostrando.
La
cabalgadura querida por Juan de Mata es el burro. Juan de Mata ha preparado
a sus religiosos para una continua itinerancia en favor de las obras de
redención. Por sus incesantes desplazamientos, tuvieron necesidad de una
cabalgadura. No es casualidad que en la Regla Trinitaria se le dé amplio
espacio a la hospitalidad y se mencione expresamente los euntes et
redeuntes. La RT prescribe: "Equos no ascendant nec etiam habeant,
sed asinos tantum liceat subir, datos vel accomodatos vel de propriis
nutrituris susceptos". Cabalgar sólo en burros será un gesto-signo que
evocará al religioso trinitario. El empleo del burro, por norma de regla de
vida, ha suscitado en la historia de las costumbres, un sintagma que revela
la iconografía: fratres asinorum; frères aux-anes, Eselsbruder.
Para permanecer en el siglo XIII, encontramos algunas típicas expresiones
que indican como los religiosos trinitarios y la Orden: fratres asinorum;
Trinité aus Asniers. Todavía en el siglo siguiente encontramos la
referencia: Les freres des Asnes de "Fontainebliaut."
Juan de
Mata, como hemos considerado, es profeta porque es un libertador que paga en
persona dentro de un clima de guerra santa predispuesta a hacer esclavos que
permaneciesen esclavos, y además en nombre de Dios.
El proyecto
de Juan de Mata está entre Cristiandad e Islam
El año
1187 eran decenas de millares los cautivos cristianos en manos de los
musulmanes, sin contar las más antiguas historias de cautiverio ni las más
recientes como la de los capturados en Acres, Alarcos, Gafa y en los
innumerables e interminables episodios de guerrilla. El fenómeno de la
esclavitud cristiana fue quizás el más grande de la Cristiandad. Por su
potencialidad y fuerza libertadora. En realidad los cristianos estaban más
preparados para hacer esclavos que para liberarlos.
Para las
decenas de miles de cautivos cristianos, hemos subrayado la falta de una
organización de tipo supranacional, a escala de Cristiandad, según las
dimensiones del fenómeno a resolver. Ante semejante estado de las cosas,
maravilla la experiencia de un grupo espontáneo nacido en el seno de la
Cristiandad para liberar a los cautivos cristianos de manos de los infieles
sarracenos, y que Inocencio III aprueba y propaga; lanzando la iniciativa a
escala internacional.
Nos
encontramos frente a un proyecto libre, más allá de los límites de las
fronteras y las competencias de los príncipes cristianos. Rasgos
tradicionales y características nuevas y definidas equipan al grupo de los
redentores Trinitarios. Es un grupo religioso, no militar, no al servicio de
los poderosos, nacido para una obra social de misericordia, en el campo de
la redención de los cautivos cristianos. Es un grupo completamente
desarmado, para una liberación integral, alma y cuerpo, y, sobre todo,
gratuitamente y sin que se sigan otros vínculos. Se trata de un grupo que en
efecto expresa la primera organización creada de este tipo en el mundo de la
Cristiandad. Ella posee en si, además, un 'más allá' en la disposición
jurídica sea en la relación con los sarracenos, sea en el contexto de la
liberación de los cautivos cristianos. Es un primer gesto, también en orden
cronológico, de Inocencio III, en tiempo de tregua y, por lo tanto, apto
para la liberación de los cautivos. Este grupo practicará una liberación
total, sin tener que portar cadenas y sin dependencias por la deuda.
Ciertamente un fenómeno. Un fenómeno desarmado y de gratuidad. La novedad
del grupo de los redentores Trinitarios no ha sido estudiada
suficientemente, y a veces esta orden aparece dentro de las órdenes
religioso-militares erróneamente.
Aspectos
originales unidos a un modo de ser evangélico no traumático y 'fuera' de la
Iglesia, hacen de este grupo una expresión de acercamiento al Islam,
totalmente desmilitarizado para una liberación total de los cautivos, que se
encontrarán libres sin tener que 'pagar'. Totalmente libres. Una
aproximación desarmada y de caridad tangible que se anticipa en dos décadas
al entusiasmo desarmado de Francisco de Asís. Se trata de un grupo libre. Ha
tenido su origen y se ha desarrollado fuera de todo esquema. El grupo
expresa una experiencia que se revela una novedad para la sociedad cristiana
de su tiempo.
El primer
núcleo de estos hombres, es bueno recordarlo, se forma en la década que
sigue al terrible año 1187, en el cual además de la cautividad de la ciudad
santa de Jerusalén se registra el cautiverio de decenas y decenas de
millares de cautivos cristianos, caídos en las manos de los sarracenos. La
modalidad del rescate es doble: "o, dando un precio razonable, por su
redención o por el rescate de los cautivos, de tal manera que después con un
razonable intercambio y de buena fe, el cristiano se redima cambiándolo por
el pagano según los méritos y el estado de las personas". Se trata de una
concesión. Inocencio III escribiéndole al emir almohade dirá "este
concessum". Como es evidente nos encontramos en un tiempo en que, bajo
penas severas, está prohibido el contacto comercial con los sarracenos y,
evidentemente, establecer relaciones ventajosas para los mismos. El Papa,
con esta disposición deroga la norma jurídica, es más permite la liberación
de los enemigos aunque haya otra finalidad por medio. Como se sabe su
llamada a los templarios y a los príncipes cristianos de ultramar para la
commutatio, quedó sin resultado.
Ya en el
primer año de su pontificado, por el contacto con Juan de Mata, el Papa
manifiesta su interés por la liberación de los cautivos. Ahora, justo al
principio del segundo año de pontificado, toma la iniciativa de escribirle
al 'príncipe de los creyentes', Miramolino. Se trata de una iniciativa
humanitaria. De caridad misericordiosa según el mandamiento evangélico. El
destinatario de la célebre misiva del 8 de marzo de 1199 está entre los más
representativos del mundo musulmán. Es una misiva única en su género. El
Papa toma la iniciativa partiendo de un terreno desarmado: la misericordia.
El proyecto de liberación que el Papa quiere presentarle al interlocutor
musulmán no ha sido concebido por él, sino por un fiel cristiano, provenzal,
formado en París, maestro en teología y sacerdote. Un proyecto ya
experimentado a nivel de iglesia local y que ya consiguió pública adhesión
de seguimiento y de benévola beneficencia. Inocencio III hace suyo el
proyecto, se desposa con la causa, es más la presenta y propone como 'el
plan de liberación' en nombre de la Cristiandad. No existieron otros planes
de liberación a escala de Cristiandad. "En realidad, algunos hombres de cuyo
número son los portadores de la presente, inflamados hace poco por Dios, han
encontrado una regla y una orden, en base a sus normas deben gastar para la
redención de los cautivos un tercio de lo que reciben o que poseen ahora o
podrán conseguir en el futuro”
El proyecto de los
Trinitarios y la consiguiente regla, RT, han sido objeto de atención por
parte de acreditados medievalistas en las últimas décadas, y han sido objeto
de estudio en el Congreso internacional, La liberazione dei captivi tra
cristianità e Islam.
Oltre la Cruciata
e il Gihad: tolleranza e servizio umanitario.
Atti dil Congreso
interdisciplinare di studi storici (Roma) el 16-19 de septiembre de 1998,
organizado por el VIII centenario de la aprobación de la regla de los
Trinitarios por parte del papa Inocencio III el 17 de diciembre de 1198 / 15
safar, 595 H, (Collectanea Archivi Vaticani 46, Ciudad del Vaticano, Archivo
Secreto Vaticano, 2000, pp. 844). Entre los mensajes de adhesión y las
palabras de saludo debemos recordar los de el card. A. Sodano secretario de
Estado de la Ciudad del Vaticano; de Mohamed Husein Said al Sadr, embajador
de Egipto ante la S. Sede; de Federico Mayor Zaragoza, Director general del
Unesco; del arzobispo G. Pittau, secretario de la Congregación para la
educación católica.
Los
estudiosos han localizado algunas características puntuales que no pueden
ser desatendidas; la de la universalidad o 'escala de cristiandad' del
mensaje y del servicio de los Trinitarios, y de la alternativa y del ''más
allá de” de la opción de los Trinitarios; igualmente subrayaron las diversas
actitudes de Inocencio III, que tiene con la RT un proyecto desarmado y
humanitario que ofrecer a los musulmanes.
En enero
de 1212 encontramos el más alto y evidente interés de Inocencio III por la
suerte de los cautivos cristianos y por su liberación, más allá del interés
extraordinario manifestado por los cautivos con ocasión del nacimiento del
proyecto del grupo de los Trinitarios. Tras una semana parten de su
cancillería tres cartas, las tres motivados por el grave problema de las
decenas de millares de cautivos cristianos en manos de los sarracenos. La
primera carta es del 13 de enero y está dirigida a Alberto Avegadro
patriarca de Jerusalén, legado de la sede apostólica (1202-1212); la segunda
del 18 de enero, dirigida a Nicolás, patriarca de Alejandría; la tercera es
del 19 de enero dirigida a todos los cautivos "en Alexandria et Babylonia
constitutis". Según Inocencio III es un deber 'de justicia' liberar a
los cautivos; él cita al mismo Cristo proponiendo a la meditación cuanto
ocurrirá en el día del juicio final. Se trata de una advertencia evangélica,
según Mt 25, 34.36.40 y, según el versícula 41 del mismo capítulo, en que se
presenta el reproche dirigido a los condenados. Inocencio III parafrasea las
dos citas del evangelio de Mateo. La conclusión lógica es que la liberación
de los cautivos es una obligación sustentada por la humanidad, la caridad y
el mandamiento. Inocencio III se remonta a las disposiciones canónicas para
subrayar las excepciones previstas para solucionar el caso dramático del
cautiverio, y para encuadrar la hipótesis de la falta de compromiso en el
ámbito de la trasgresión. Existe el temor, para aquellos que no se presenten
para la liberación susodicha de establecer una propia justicia contra la de
Dios; de cuidar más a las cosas que a las personas, pecado este evidente
cuando se llega a liberar los cautivos para obtener una ventaja en dinero y
no para redimir a los hermanos, o bien se evita la redención, tal y como
está.
Debe ser
recordado que se trata de decenas de millares de cautivos cristianos con el
inmediato riesgo que una vez cambiada la religión y/o apostatando, entraban
a ser fuerzas efectivas y activas para el ejército musulmán. La fe, sobre
todo, es ciertamente un hecho importante; el hecho más noble que hace de
fondo a todo el hecho de cautiverio y liberación. El hecho que se proponga
una solución por parte de los mismos cautivos significa que el problema era
enorme y que, incluso fácilmente solucionable más allá de la vía de la pura
caridad, del autorrescate, del comercio por lucro o del intercambio por
evidentes intereses político-militares, los cautivos saben que exiten otros
cautivos musulmanes en manos de cristianos y proponen el simple intercambio
de la gente sencilla: qué poco vale; se trataba de intercambiar las personas
de poco valor. A tal fin es invocada la intervención de la sede apostólica
porque se consideraba la viabilidad de la cosa, se induzca a quién se debe
para obrar el intercambio. Como es fácil suponer, las personas más aptas
debieron ser buscadas en el ámbito de los príncipes poderosos y los
poderosos del ejército: los Templarios y los Hospitalarios, que, por lo
demás, eran religiosos a todos los efectos, e indicados por los mismos
cautivos como personas aptas para el intercambio, ya que tuvieron en las
manos los cautivos sarracenos. Los cristianos cautivos se conforman con
poco, partiendo de la finalidad o el riesgo de no apostatar y/o apostatar.
Harían los mismos servicios qué ahora hacen a los infieles una vez que serán
cautivos de los cristianos. En cambio se esperan el mismo trato que los
cristianos les reservan a los infieles. Es interesante la disponibilidad,
real y/o del momento, de los cautivos y la posible legítima cautela y
desconfianza de los príncipes y los religioso-militares cristianos. Según
Inocencio III, los que incluso pudiendo, no quieren realizar el intercambio,
deben ser creídos transgressores. Como veremos, a pesar de esta
decidida posición del papa, tendrá poco crédito y eficacia, todavía después
de su muerte, se encontrarán millares de cautivos cristianos en manos de los
sarracenos. Él mismo no tiene el gusto de poder anunciar la adhesión de los
religiosos y los príncipes al proyecto de liberación.
La
Cristiandad no estaba preparada para experimentar su debilidad, y, por
tanto no estaba organizada para el rescate de los propios cautivos.
Hasta la
llegada del grupo de los Trinitarios no existió una organización en nombre
de la Cristiandad entera y con el relativo pasaporte internacional dedicada
a la redención y a liberación de los cautivos. En realidad la buena voluntad
y las tentativas de inducir a los Templarios, hospitalarios y príncipes
cristianos a rescatar a los cautivos resultarán de poco éxito. En todo caso,
los cautivos cristianos no habrían dejado de ser cautivos; habrían cambiado
de dueño: habrían caído, y estaban dispuestos a hacerlo, en las manos de los
'hermanos' cristianos.
El proyecto
se convierte en regla de vida
La RT ha
sido redactada con la intervención directa de Inocencio III y aprobada por
este pontífice arbiter mundi y en eminentes especula constitutus: el
puesto más alto para observar el 'mundo entero', por lo tanto también el
Islam. Este papa presenta y propone el plan operativo contenido en la RT en
nombre de toda la Cristiandad a la 'contraparte' musulmana. El plan es para
un servicio humanitario entre Cristiandad e Islam y es "de común utilidad"
como el mismo Inocencio III escribe. Se puede creer que la intención
original de la RT completamente orientada hacia el Islam para un servicio de
misericordia en el campo específico de la liberación, así como el realizar
un estilo de vida religiosa en el que el religioso no quiere salvar 'solo'
el alma: escapando del mundo, sino 'juntos caminando hacia' y superando
hasta las dificultades más 'empinadas' como aquella cultura y la religión
diferente. Esto representa una evidente 'alternativa' respecto a los
diversos modos de vida religiosa en aquella época.
El
proyecto de liberación de los Trinitarios se puede entender a través de tres
explicaciones o comentarios con la adhesión y apropiación de Inocencio III,
que consideramos intervención de hecho de la Sede Apostólica. Vemos la mano
de Inocencio III en la redacción del RT que da valor universal al plan de
redención y liberación de los Trinitarios, junto al prologo el texto de la
RT: "los intereses de Cristo" (el 17 de diciembre de 1198). La carta de
Inocencio III a Abu' Abd 'Alá Muhammad A. el Nasir amir al mu'minin "con
beneficio mutuo": de los cristianos y de los musulmanes (8 marzo1199). hasta
el signum: (el 28 de enero de 1193/1194) hablando a nivel estético y
dando una explicación pública al mosaico, ca. 1210, situado en una fachada
externa en Roma.
Por su
contenido, como por lo escrito en la regla de vida, manifiesta un original
modelo de redención y liberación. La RT está 'con la cabeza girada hacia el
Islam' porque se implanta sobre el precepto evangélico de las obras de
misericordia con evidente intención de volver a la pureza del Evangelio,
según una difundida tensión en el pueblo cristiano que dio vida a numerosos
movimientos: algunos de estos marginados como sospechosos o abiertamente
heréticos, porque se coloca sobre un plano absolutamente práctico de
redención y liberación para solucionar un problema 'universal': los
prisioneros de la guerra santa que provenían de 'todo el mundo cristiano.'
La
intervención directa de Inocencio III
Con
ocasión del proyecto de los redentores Trinitarios, Inocencio III sigue de
cerca la intención del grupo, tiene la primera ocasión de afrontar el
problema de los cautivos cristianos, interviene en la redacción de la regla
de vida y la aprueba, por lo tanto presenta al hostil sarraceno el proyecto
cristiano de redención, a escala de la Cristiandad.
Inocencio
III establece, por medio de este grupo espontáneo, una relación humanitaria
con el mundo del Islam. Una relación, por así decir, oficial y permanente.
Se trata de una alternativa desarmada y humanitaria en la cual se implanta
una actitud contracorriente y organizada: en el fondo un tipo de actitud no
anti islámico pero 'contra las cruzadas'; las que estaban
armadas de teología pero desarmadas de caridad.
Son
varios los títulos por los que se puede señalar como original la relación de
Inocencio con el grupo de los cristianos redentores y por consiguiente con
el Islam.
Las obras del RT "et christianis expediunt et paganis"; "est concessum"
Por dos
cartas, del 17 de diciembre de 1198 y del 8 de marzo de 1199 se notan dos
incipit inusuales, utilizados por la cancillería papal. De notar un
verbo activo y otro pasivo importantes en la carta de presentación del
proyecto cristiano al príncipe musulmán: regulam et ordinem invenerunt;
ut paganos captivos a christianis redimant, este de concessum.
Las obras
previstas por la RT son de común utilidad ya sea para los cristianos, que
para los no bautizados. La primera carta de Inocencio III escrita a un
príncipe musulmán es la del 8 de marzo de 1199, mandada a Abu' Abd 'Alá
Muhammad A. el Nasir amir al mu'minin. Es una carta muy citada cuando se ha
escrito sobre las relaciones internacionales entre Cristiandad e Islam y más
precisamente sobre las relaciones entre papado e Islam. La carta es
realmente excepcional, también porque la relación epistolar del Papa con el
interlocutor musulmán no es frecuente. De la carta de Inocencio III el
susodicho príncipe es miramolino, amir al mu'minin, príncipe de los
creyentes y regi marrochetano, rey del Maghreb. Este rey en efecto
fue más que rey, un tipo de emperador y jefe de todos los Almohades que
dominaron el Norte África de Túnez al océano y toda la España musulmana.
Ciertamente las circunstancias históricas habrán influido en Inocencio III,
haciéndole preferir Al Nasir, príncipe musulmán del mundo islámico
occidental, con respecto a los demás príncipes musulmanes orientales. Es
este un tema que merece mención; de todas formas nos parece entrever en los
siguientes aspectos las posibles razones para preferir un interlocutor
occidental musulmán a uno oriental. Ante todo el príncipe occidental estaba
prácticamente solo gobernando una gran parte del mundo musulmán. Hacía poco
que había subido al trono. No sabemos si Inocencio III sabía que su
destinatario era jovencísimo, ni, si en realidad tenía conocimiento del
cambio en el gobierno de la parte no oriental del Islam. Hay motivos para
creer que Inocencio III haya querido intentar el camino occidental en su
interés preciso por los cautivos. se trataba de una camino más fácil para
poder llegar a Alejandría y a Damasco, ofreciendo un salvoconducto y
credenciales a los redentores cristianos. En todo caso, más allá de estas
consideraciones interesantes según las circunstancias, es en el texto mismo
de la carta, donde presenta a los redentores cristianos en nombre de la
Cristiandad y en el texto de la regla de vida del grupo, donde se puede
entender la clara novedad del proyecto cristiano de liberación.
El Papa
presenta a estos hombres no como religiosos, sino simplemente como "viri
quidam": 'ciertos hombres' que han encontrado el proyecto, lo han hecho
propio, y lo han estudiado. Es un discurso operativo. Y explica como, por
motivo de su Regla de vida, que sustenta un ordo éstos 'viri quidam'
han decidido dedicarse a la redención de los cautivos: primer punto. Segundo
punto: dedican una tercera parte de los ingresos para este fin; tercer punto
importante o cuarto, es el discurso que en el que el Papa anuncia que pueden
rescatar a prisionero musulmanes mediante intercambio: "est concessum".
Una experimentada continuidad jurídica impidió sistemáticamente, hasta la
excomunión, el hecho de mantener comercio con el mundo islámico. Los
venecianos sabían que era este género de excomunión. Sabemos que las naves
venecianas partieron, pero en lugar de ir a liberar Jerusalén ei fratres
cohuterini, se pararon a saquear Constantinopla, con el resultado de
todos conocido.
Inocencio
III dice que se trata de una obra de misericordia. Es un discurso muy
diferente del que entablará con las siguientes cartas a los principios
musulmanes". Entre las obras de misericordia, que Jesús Cristo, nuestro
Dios, les encomendó a sus fieles en el evangelio, no ocupa un sitio de poca
importancia la redención de los cautivos. El Papa toma la iniciativa
partiendo de un terreno desarmado: la misericordia. A este objetivo, nada
más adecuado que ir al Evangelio de Cristo, de la plenitud de la revelación
y del texto definitivo; por tanto de la Nueva Alianza. La obra de la
redención es presentada como mandamiento evangélico. Un mandamiento que en
verdad no es el último en importancia: no minimum locum optinet redemptio
"captivorum."
Es
intención del Papa atribuir a un plano espiritual, nacido de Dios, la
voluntad de los redentores cristianos. No se trata de un plan político, ni
de un programa fruto de cálculo mundano. La novitas que suscita el
interés y la determinación del proyecto consisten más claramente, en la
práctica de la tertia pars de aplicar aritméticamente sobre todas,
las rentas (omnium). Siempre: quos habent, vel in futurum poterunt
optinere.
El Papa
ha hecho suyo el proyecto, hasta el punto que lo favorece con una
intervención personal: "para que puedan satisfacer mejor su propósito,
puesto que a menudo, los cautivos, logran ser liberados de las cadenas a
través del intercambio, más que a través del rescate, les ha sido concedido
rescatar los prisionero paganos en manos de cristianos, intercambiándolos
para liberar a los cristianos."
Dado por
descontado la evidente ventaja de la conmutación, un aspecto de la novedad y
la llave de lectura consisten en esta revolucionaria concesión. Es una
concesión que deja espacio al Evangelio, pero con el riesgo de toparse
con/contra las políticas y los intereses de los príncipes cristianos.
(*)
Separata de la conferencia pronunciada por el autor en el V Congreso
Trinitario Internacional Granada 2004. La conferencia completa se puede
encontrar en las Actas del V Congreso Trinitario de Granada 2004. Dichas actas se pueden obtener al precio de 8 Euros haciendo el
pedido a:
redaccion@trinitarios.net

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