
Domingo
Reyes Fernández
1.- La tradición
Según
la tradición siete varones apostólicos son enviados a España , hacia el
año 65 de nuestra era, para predicar la fe cristiana. Entre ellos S.
Esiquio o Hisicio, quien predica el evangelio en Carcessam (Carteya,
Cazorla o Caravaca). El licenciado Escudero de la Torre, cronista de
Villacarrillo del s. XVII, afirma que la devoción a la Virgen en
Iznatoraf se debe a su celo apostólico.
La invasión
musulmana de 711 cambia radicalmente la situación floreciente del
cristianismo impulsado por S. Hermenegildo en el s. V. A pesar de todo,
los mozárabes mantienen viva la devoción a la Virgen en Iznatoraf como
lo atestigua Luitprando, escritor italiano del s. X, en su
Antopodosis.
2.- Los milagros de la
Fuensanta y Chincolla.
Iznatoraf es una fortaleza musulmana donde habitan
cristianos tolerados por el reyezuelo Ali-menon. Su mujer, la reina, se
instruye secretamente en la fe cristiana. Denunciada al rey, éste
ordena cortarle la manos y arrancarle los ojos para que muera desangrada
en un monte distante legua y media. Ésta invoca a la Virgen, quien le
manda se lave en una riachuelo cercano recobrando manos y ojos. Al
saberlo Ali-menon, se convierte al cristianismo y manda erigir una
ermita seguida de una fortaleza de 50 mts.2 y una habitación
como residencia de ambos. Sucedía a principios del s. XI.
Hacia 1.124
entran los almorávides en la península y se recrudece la persecución.
Los cristianos no deportados mantienen sus imágenes y huyen a las grutas
y a la espesura de la sierra, siendo el castillo de Chincolla, a orillas
del Guadalquivir y a dos leguas del Santuario, el lugar de su refugio.
El alcalde moro
de Bélmez es amigo del alcalde cristiano de Chincolla y sabe que el rey
moro de Granada quiere conquistar el castillo. Se ofrece para
entregárselo. Con engaños consigue apresar al alcalde cristiano, que ya
sin jefe, es atacado. La defensa de Chincolla se hace imposible para los
escasos cristianos en su interior. Durante la desigual batalla, sacan la
imagen de la Virgen de la Fuensanta a las almenas, ante cuya vista los
moros huyen despavoridos, salvándose así los cristianos y el castillo.
3.- El Santuario
Con Fernando III se inicia la construcción de un templo hacia 1.260,
según Alonso Escudero de la Torre, cronista de Villacarrillo del s. XVII.
Describe el conjunto como una fortaleza cuadrada de 150 pies con cuatro
torres en sus ángulos, situándose en el torreón mayor una Capilla o
presbiterio, también cuadrada de unos 34 pies. El cuerpo del templo mide
100 x 42 dividido en 12 columnas y tres naves, enriquecido por pinturas
referentes al milagro y con saeteras de escasa luz.
En 1.519 el
obispo Alonso Suárez del Sauce manda abrir la actual puerta norte,
enlucir el templo y renovar las pinturas del Milagro y la Pasión
existentes entre la puerta y el altar mayor ( hoy entre la puerta y S.
Miguel).
En el s. XVII se construye
el Camarín barroco, para la Imagen, de yesería policromada y seis
cuadros al fresco, rematado todo por una cúpula de media naranja. Se
confecciona también una peana barroca con molduras de pan de oro y
ángeles polícromos.
Escudero
de la Torre habla de dos fuentes: la que está bajo el altar y la que
está fuera. El trinitario Pedro Aliaga piensa que son una misma
fuente: la primera es la Fuente Santa situada baja el altar mayor
actual, hoy desconocida; su agua discurriría por un conducto subterráneo
que pasa por el Jesús Nazareno hasta la Fuente Santa actual, fuera del
convento. Piensa que es la razón por la cual ésta ha sido considerada
tradicionalmente como el aljibe.
El Santuario estaría
orientado teniendo como referencia la fuente original: mira hacia
oriente, de acuerdo con las normas de la iglesia de los primeros
siglos, seguida en occidente por la Galia, que influye en las
construcciones mozárabes españolas y el estilo románico, estilo
fundamental del Santuario.
Piensa también este
investigador trinitario que la Capilla Mayor, asentada en el lugar de la
fuente original explicaría la extraña disposición de los diferentes
niveles del templo: desde la entrada principal se desciende a la
nave para subir al presbiterio, y subir aún más al Camarín.
La
Fuente Santa actual la describe
Escudero como una balsa de 10 pies cuadros, en mampostería, cubierta
de bóveda. Báxase a ella por unas gradas de piedra, hasta seis más o
menos, En los años ´60 del s. XX la entrada actual de la Fuente era
la portería del convento.
4.- La Imagen
Según
Alonso de Escudero la imagen de la Virgen era de color moreno, efecto
de su mucha antigüedad. Lamenta la restauración realizada en
aquellos días con devoción inadvertida y mal considerado
atrevimiento. Representa a la Imagen cual
talla antigua, de no muy cuidadosa factura, algo más pequeña que el
tamaño natural; sentada en su trono con el niño sentado a su izquierda
al que da una manzana: ... el niño con la mano derecha en actitud de
bendecir.
La
Virgen tenía el rostro redondo, proporcionado,
alegre. A cualquier parte parece tiende la vista a quien la mira.
5.-
Custodios del Santuario
Durante mucho tiempo
dependió de la parroquia de Iznatoraf, asumiendo su custodia la
parroquia de Villanueva del Arzobispo, una vez independizada de aquella.
En
mayo de 1.583 la Orden carmelita abandona su convento de El Calvario,
situado a 12 kmts en la carretera del El Tranco, instalándose en el
mismo hasta 1.599. La tradición habla del paso de San Juan de la Cruz en
este período.
Suceden a los carmelitas el
clero diocesano hasta 1.611, fecha en que los Monjes Basilios toman
posesión del Santuario, y permaneciendo en él hasta 1.618, para
responsabilizarse nuevamente del mismo el clero diocesano.
Entre 1.623 y 1644 se
constituye en Abadía Secular siendo su primer abad Domingo Cosano,
permaneciendo en el Santuario hasta 1.836, año de la desamortización
eclesiástica.
Hacia mitad del s. XIX unos
Ermitaños se instalan en el mismo para hacer oración y penitencia,
estancia ésta que dura hasta 1.884, en que se unen a sus compañeros
cordobeses.
El 7 de abril de dicho año
los Religiosos Trinitarios obtienen la Licencia real preceptiva para
habitar en él, haciéndose efectiva el 29 de septiembre de 1.884. Desde
entonces la Orden Trinitaria ha velado por extender la devoción a la
Virgen de la Fuensanta

